lunes, 28 de marzo de 2011

Vencedores y vencidos


Durante las últimas semanas he tenido ocasión de escuchar las lamentaciones de bastantes vecinos de Beneixama tras contemplar como desde el Ayuntamiento se derribaba  la Cruz de la Glorieta. Algunos no podían evitar que los ojos se les humedeciesen, e incluso que alguna lágrima rodase por sus mejillas. Se sentían abatidos, doloridos, humillados. 

La Cruz se levantó en los años cuarenta del pasado siglo, después de una trágica y dolorosa guerra entre hermanos; en el duro enfrentamiento bélico hubo vencedores y vencidos, y los primeros quisieron honrar a sus muertos con ese signo cristiano por todos y cada uno de los pueblos de España. Los segundos, los derrotados, no tuvieron otra alternativa que recordarlos en la silenciosa intimidad de sus hogares. Durante el tiempo que duró el conflicto se dieron episodios heroicos, extraordinarios; hombres y mujeres de ambos bandos derramaron su sangre de forma valiente por unos ideales en los que creían a pie juntillas, de todos ellos hay sobrados motivos para sentirse orgulloso. Pero también hubo escenas execrables, fundamentalmente en las retaguardias de las dos zonas en litigio, no faltaron seres miserables guiados por el fanatismo y la envidia, que aprovecharon la ocasión para asesinar, robar y masacrar a “los otros” sin más motivos que sus creencias diferentes, o su posición social, o viejos conflictos vecinales, o simplemente porque asistían a misa, o llevaban sombrero, o defendían los intereses de los trabajadores en algún sindicato. Solo desde la ignorancia o desde la mala fe, podría aceptarse el maniqueísmo de pensar que los de un bando eran todos buenos y los del otro todos malos.    

Tuvo que pasar tiempo, casi cuatro décadas, para que la inmensa mayoría de la población reconociese que no había más salida que la democracia si se quería vivir en paz, fuesen cuales fuesen las creencias políticas de cada cual y la familia donde cada uno había nacido. En ese momento, en esa transición de un estado totalitario a otro democrático, muchas de las cruces de antaño cambiaron sus dedicatorias para que la honra que expresaban amparase a todos, ese fue el caso de la Cruz de la Glorieta de Beneixama. Sin embargo años después hay quienes se niegan a dar validez a ese espíritu de reconciliación, quienes piensan que es hora de ajustar cuentas, que de nuevo deben haber vencedores y vencidos que compensen la balanza de las afrentas pasadas, pero quizás en su vehemencia no hayan reparado en un detalle esencial, y es que cuando se erigieron las cruces vivíamos, como antes hemos dicho, en un sistema totalitario y hacia pocos meses que la guerra había terminado, y ahora lo estamos en otro democrático bien distinto y la reconciliación ya debería haberse consolidado.   

En el Pleno Municipal celebrado si no recuerdo mal,  el pasado 27 de diciembre de 2010, por cinco votos a favor y cuatro en contra, se decidió que las obras de la Glorieta, derribo de la Cruz incluida, no se llevasen a término hasta tanto no se lograse unanimidad en el proyecto. Esto es la esencia de la democracia: las mayorías tienen la última palabra en caso de desacuerdos, pero el equipo de gobierno en el poder no atendió esa voz democrática y no tuvo empacho alguno en pisotear la decisión mayoritaria e iniciar unas obras a todas luces ilegales, al fraccionar en varios trozos un proyecto que era único y como tal se había tramitado hasta ese momento. Sería curioso leer los informes técnicos de legalidad que consten en el expediente, si es que los hay. La democracia no puede invocarse vanamente, no puede ser que se acepte cuando tenemos la mayoría y se desprecie en el caso contrario. Quien hace eso pierde para siempre su legitimidad política en un sistema como el nuestro.    

Es curioso que la mayor parte de quienes me hicieron partícipe de sus lamentos, expresasen al mismo tiempo la necesidad de llegar a acuerdos, de calmar los ánimos, de normalizar el ambiente del pueblo, mandase quien mandase, tal y como había ocurrido desde finales de los años setenta en que se celebraron las primeras elecciones municipales. Ojalá el episodio de la Cruz no sea más que una triste anécdota en nuestra historia local y en el futuro nuestros representantes en el ayuntamiento sean capaces, no solo de aceptar sin escusas las normas que la democracia nos impone, sino de mantener firme el propósito de la reconciliación y buena convivencia, sin vencedores soberbios ni vencidos humillados.    

domingo, 27 de marzo de 2011

El paisaje como enseñanza de la historia


     El Escorial, el paisaje histórico. Comentarios a la conferencia de Juan Pablo Fusi

Que la geografía condiciona la historia lo aprendimos desde muy pequeños, cuando estudiábamos con aquellos manuales educativos, que siempre comenzaban con una descripción de las cordilleras, los cabos o los ríos. De un tiempo a esta parte este concepto geográfico se está calificando como paisaje, pero en el fondo sigue siendo lo mismo: el desarrollo del devenir histórico determinado en gran medida por el ámbito espacial donde éste tiene lugar.

Juan Pablo Fusi escoge en la conferencia pronunciada el pasado día tres en la Fundación Juan March, El Escorial como espacio físico sugerente de cuatro adjetivaciones distintas: el paisaje imperial, de la mano de Felipe II en el momento mismo de su construcción; el paisaje filosófico, interpretado esencialmente por Ortega; el paisaje intimista descrito en dos épocas distintas de su vida, su juventud y su madurez, por Azaña; y el paisaje falangista, propuesto en la inmediata posguerra por los principales intelectuales de Falange Española.

El “hecho decisivo”, tal y como lo denomina Fusi, se produce evidentemente en la época del segundo Austria, cuando el rey encarga a Juan Bautista de Toledo y después a Juan de Herrera, un edificio con una finalidad muy determinada: ser un monasterio de Jerónimos donde los monjes recibiesen una formación especial, de ahí su extraordinaria biblioteca, y que albergase los restos de su padre Carlos V. Otra cosa serán las interpretaciones que del mismo hagan en el siglo XIX los románticos, y que desafortunadamente tanta influencia posterior han tenido.        
  
Ortega como se ha dicho, encuentra en El Escorial, un paisaje filosófico al que se refiere en su primer libro “Meditaciones del Quijote”, sirviéndole el edificio específicamente como un motivo de sus  más amplias meditaciones sobre España. En esos primeros escritos dará a conocer lo que se convertirá en la piedra angular de buena parte de su obra, a través de la conocida frase “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo”, referida precisamente esa circunstancia a la propia España.

Por su lado, la interpretación del paisaje intimista de El Escorial nos la ofrece Manuel Azaña en su primera novela, “El jardín de los frailes”, en la que narra de manera autobiógrafa su propia experiencia educativa en el colegio de los Agustinos allí instalado, pero que a su vez sirve como reflexión en torno a la educación en general de la juventud de la época.

Por último, serán los intelectuales falangistas, Ridruejo, Laín, Tovar, Sanchez Mazas, Rosales, Jose María Alfaro, etc., quienes a partir de 1939 vean en El Escorial el “gran símbolo del imperio que en la época se intentaba retornar”, y lo hacen a través de dos hechos de especial importancia, el propio entierro de José Antonio que los monárquicos interpretarán como casi como una afrenta, y la revista literaria que lleva precisamente el nombre de El Escorial, en la que se expresará con toda intensidad la metáfora del edificio como un ideal político.

La conferencia complementa otra anterior titulada “Ortega y el paisaje”, y no podemos más que sugerir su audición por el evidente interés histórico que sin duda tienen. Si están interesados pueden oirla a través de este enlace:

http://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.asp?id=2727



miércoles, 23 de marzo de 2011

Puntillas y puntazos: sobre el ejercicio del poder.

          Siempre necesitamos de la autocrítica. Si no somos capaces de autoevaluarnos críticamente nosotros mismos de forma habitual, nos criticarán, y con razón, los demás. 

          "Hasta que quienes ocupan puestos de responsabilidad no acepten cuestionarse con valentía su modo de administrar el poder y de procurar el bienestar de sus pueblos, será difícil imaginar que se pueda progresar verdaderamente hacia la paz".

          Juan Pablo II

martes, 22 de marzo de 2011

El tiempo entre costuras

De María Dueñas
El que te guste un libro, fundamentalmente si se trata de ficción como es caso de las novelas, depende de muchas cosas: de la manera en que esté redactado, de la historia que cuenta, de la personalidad de cada uno de sus personajes,… y seguramente del momento en el que lo leas y la predisposición que tengas al respecto. Digo esto porque estos meses se está vendiendo como churros El tiempo entre costuras (Ediciones Planeta. Temas de Hoy) de la autora María Dueñas, y sinceramente, no acabo de entender ese éxito, por lo que empiezo a dudar  de mi criterio…, o no. Veamos. 

La novela tiene como fondo argumental, una más de las muchas que últimamente se han editado, la guerra civil española y su inmediata postguerra, y cuenta las vicisitudes vividas por su protagonista, la joven modista Sira Quiroga, a caballo entre Madrid, el Protectorado español de Marruecos y Lisboa. Es una historia de amores, de intrigas y de espías al servicio de potencias extranjeras. Desde luego son buenos mimbres para construir una novela que desde el primer momento nos aprese, pero desde mi modesto punto de vista, no lo consigue. Creo que en buena parte es debido a que pasa por demasiados escenarios distintos sin conexión entre ellos, por ejemplo cuando cuenta la peripecia de la venta de unas pistolas con las que obtener dinero para abrir su negocio de costurera en Tetuán, ¿y qué?, la escena, a la que se intenta introducir una fuerte dosis de dramatismo termina de forma súbita, desperdiciando la oportunidad de imbricarla con otras posteriores. Lo mismo sucede con  situaciones como la estancia en la pensión, la vida en Tánger, o con personajes como el comisario y otros, que entran y salen de la trama sin lograr entrelazarse entre ellos, perdiendo la ocasión de conseguir un argumento más compacto. Esto pasa fundamentalmente en las primeras doscientas páginas del libro que fácilmente podrían haberse quedado en una treintena, pero sigue sin solucionarse prácticamente hasta la parte final, cuando Sira acude a Madrid en su nueva función de espía, y sobre todo a partir de la reaparición de Ignacio Montes, su antiguo novio, allá por la página 450. 

Por otra parte se crean situaciones artificiales que no nos dicen nada, como el equívoco de la protagonista al acudir a la cita en el Dean´s Bar de Tánger con su amiga Rosalinda Fox, que solo sirve para llenar media página sin sentido (pág. 368), mientras que por otra parte la propuesta de ésta para colaborar con el servicio británico de espionaje suena casi a frívola, echándose en falta, aquí sí, algo más de extensión y de detalle (pág. 372). Todo ello no obsta para que el libro tenga sus pequeñas joyas repartidas a la espera se toparse con ellas; un acierto por ejemplo es la utilización de la figura de las puntadas con hilos sobre aparentes patrones, a través de los que se transmiten en lenguaje morse los mensajes a los servicios secretos, o como alguna de esas frases llenas de lirismo que tanto nos gustan, “Madrid se fue cubriendo de otoño” (pág. 421). 

En definitiva, una novela pasable pero con falta de profundidad en la descripción de las situaciones y los personajes, sin un hilo argumental suficientemente consistente, que además  pierde por su excesivo academicismo, entendiendo por tal la obsesión por la fidelidad histórica, hecho que en cierta forma la autora reconoce en su nota final. Para leer sin más pretensiones durante un fin de semana cualquiera.

sábado, 12 de marzo de 2011

DESCORAZONADOR

          Quienes se hayan asomado a este blog habrán comprobado que se trata de algo personal que no busca ningún tipo de especialización, seguramente porque quien lo escribe es incapaz de ello. Pese a ese carácter, se han evitado ciertos temas personalísimos, por su nulo interés para terceros y porque creo que en público y por una cuestión de respeto hacia los demás, no procede exteriorizar ciertos sentimientos, fundamentalmente cuando son dolorosos. Pero por una vez, y espero que no sirva de precedente, voy a incumplir esta norma, en parte por sugerencia de algunos amigos y en parte porque de la anécdota personal, podremos llegar a la categoría general.

          Durante estos días estoy viviendo una experiencia especialmente penosa, desde una institución pública como es el Ayuntamiento de Beneixama se están lanzando ciertos mensajes en los que a mi parecer, se me intenta vincular con hechos que tal y como se presentan pueden parecer incluso delictivos, y eso duele. Pero empecemos por el principio, los lectores del pueblo ya saben los antecedentes, pero como me consta que los hay de otros lugares, permítanme una breve introducción.

          Durante doce años, entre 1995 a 2007, he sido miembro de la Corporación Municipal de Beneixama, los cuatro primeros como concejal en la oposición, desempeñando no obstante la delegación de Medio Ambiente, y en los siguientes ocho como alcalde. Ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida. En este tiempo he tenido con mis adversarios políticos las lógicas divergencias, pero siempre nos hemos mantenido unos y otros dentro de los cauces de la corrección y las formas. Tras ese período nuestras relaciones personales creo que no han empeorado ni mucho menos, bien al contrario, seguramente porque en las discusiones nunca se cayó en el insulto ni en el menosprecio personal; se critican las acciones, pero nunca a las personas.

          No hizo falta en ningún momento acudir, por ejemplo, a los tribunales para dirimir diferencias, en buena parte porque nadie dudaba de la correcta gestión administrativa y contable de la institución, así como de la honestidad del contrario; los funcionarios encargados de ello eran fiables, en un ejercicio exquisito de profesionalidad nunca tomaron partido por unos u otros, como debe ser, y todos teníamos claro que trabajaban para el Ayuntamiento, gobernase quien gobernase. Pero además, asumimos como fundamental la transparencia en la gestión: ni estando en la oposición ni en el gobierno hubo restricciones por ejemplo para consultar el Registro, o para acceder a las dependencias municipales, o para consultar expedientes, o para fiscalizar las facturas y los pagos. En estos momentos, y por motivos que no me toca a mí defender, la oposición estima que carece por completo de información y que todo son obstáculos para cumplir su función fiscalizadora. En ejercicio de lo que es su obligación, y aconsejados por reputados abogados municipalistas, han puesto el caso en conocimiento del Sindic de Comptes, sin prejuzgar nada, y con el único deseo de obtener una información que repetidas veces se les ha negado. Esto por lo visto al equipo de gobierno le ha sentado fatal, pero que vamos a hacer, son los instrumentos que la democracia tiene y mal que pese, todos debemos someternos a ellos. Pero esto, repito, no me toca a mí defenderlo, aunque en estos momentos incomprensiblemente estoy padeciendo ciertas consecuencias, y aquí viene la parte dolorosa.
   
          En un Pleno celebrado el día uno de febrero pasado, la Sra. alcaldesa manifestó tranquilamente que durante las anteriores legislaturas, había "desaparecido" dinero de una cuenta bancaria municipal, gestionada por mí y por el Sr. Secretario, que se habían hecho trasferencias a cuentas particulares sin que se supiese el destino de ese dinero, y que de ello tendría que hacerse cargo el Ayuntamiento. Muchos quedamos atónitos ante tales palabras, como podrán imaginarse, yo de manera especial. Hay suficientes testigos de todo ello. No conformes con estas lindezas, hace unos días se repartió por todo el pueblo un Boletín Informativo del Equipo de Gobierno, en el que de nuevo me nombraban, y basándose en una solicitud de devolución de dinero formulada por un empresario, se dice que “tras comprobar que esos fondos, y otros muchos, habían sido transferidos a una cuenta particular”, se abre “expediente municipal de “información reservada” en los servicios económicos municipales”. A mi modesto entender, no hay que ser muy perspicaz en la lectura entre líneas para ver el afán difamatorio del escrito y repito, eso duele.

          Veamos la explicación de ese movimiento de fondos. Cuando el Ayuntamiento estaba promocionando la ejecución de un nuevo polígono industrial, algunos empresarios se mostraron interesados en participar del mismo. Para asegurarnos ese interés, tuvieron que aportar en concepto de fianza una cantidad según los metros que deseaban; posteriormente y tras constituir ellos una Agrupación de Interés Urbanístico, obtener en CIF y abrir su cuenta corriente, aquellas fianzas se transfirieron a la cuenta de la Agrupación, se trataba exactamente de un importe de 147.695,21 euros y la fecha el 8 de octubre de 2001; en ese importe está incluidos los 16.000,00 euros de "D.H.C". Es decir, el dinero era de los empresarios y tras constituir su sociedad, simplemente volvió a ellos. ¿Alguien ve algún indicio de delito en todo esto?, ¿dónde están las irregularidades?, con lo fácil que es obtener todas estas explicaciones, ¿cómo se atreve alguien a mezclar nombres, traspasos extraños de fondos, etc.? En el Boletín se anuncia la “existencia de un expediente municipal de información reservada –en relación a la gestión económica del anterior equipo de gobierno- y la comparecencia por la actual alcaldesa ante la Fiscalía de Alicante hace pocas fechas”. Si la Sra. alcaldesa acude a la Fiscalía de Alicante en relación a estos hechos, ¿debemos entender que ve en ellos indicios de delito?, ¡cuánto daño gratuito se está haciendo de manera tan absurda! La información y documentos al respecto, la pongo a disposición de cualquier miembro del equipo de gobierno que realmente quiera aclarar sus dudas, aunque si consultan los registros contables del Ayuntamiento podrán hacer la misma comprobación, porque todo está sobradamente documentado. En cualquier caso, repito, quedo a su disposición. Pero salgamos del caso particular y busquemos algunas conclusiones generales.

          1/ La democracia se basa en los partidos políticos, pero las instituciones deben tener la suficiente fortaleza para no dejarse dominar por aquellos, en concreto, un Ayuntamiento tiene unas normas de funcionamiento perfectamente reguladas por las leyes, y todos deben someterse de manera taxativa a ellas. Nadie es quien, por mucho respaldo electoral que tenga, a forzar una interpretación fraudulenta de las mismas.

          2/ La transparencia es básica para el correcto funcionamiento de cualquier institución pública, los expedientes, los registros, de decretos,… han de estar en todo momento a disposición de la oposición, para que ésta pueda  cumplir su obligación fiscalizadora.

          3/ Las instituciones son fundamentalmente organizaciones que prestan servicios a los ciudadanos. Resulta inmoral el sometimiento de estos organismos a la voluntad caprichosa de sus dirigentes. Se administran fondos públicos y es obligación de esos dirigentes ser escrupuloso en el gasto. En el día a día deberían imponerse como máxima el respeto de todas las opiniones, incluso de las minorías, así como evitar en todo momento provocar crispación entre los ciudadanos.

          4/ Discrepar no significa insultar. El sentido último del sistema democrático es canalizar las divergencias políticas, sin ideas distintas no habría democracia. El gobierno gobierna y la oposición controla, pero en cualquier caso la crítica de unos y otros debe ser hacia las decisiones, pero sin faltar nunca al respeto que las personas se merecen. Cuando mayores sean las diferencias de criterio, e incluso los posibles mal entendidos, más empeño debería existir en aclararlos primeramente de forma interna, evitando a toda costa trasladar a la ciudadanía una crispación que a todos acaba por perjudicar.

          Se que a cualquier lector estos puntos le parecerán obvios, pero no está de más que de cuando en cuando comprobemos si en la práctica somos o no consecuentes con ellos.

    

domingo, 6 de marzo de 2011

Puntillas y puntazos: sobre la guerra

"la guerra, cuando se ve de cerca deja de ser un tema literario: es trabajo, privaciones, muerte, destrucción"
(Manuel Azaña)

sábado, 5 de marzo de 2011

Puntillas y puntazos: A vueltas con el concepto de Gobierno

Dos citas interesantes sobre esta institución, tanto si es nacional, autonómica, local...

"Gobierno no significa razón. No significa elocuencia. Gobierno significa fuerza, y como el fuego, es un sirviente peligroso y un amo temible".
(George Washinton) 

"A mi juicio, el mejor gobierno es el que deja a la gente más tiempo en paz".
(Walt Whitman)

martes, 1 de marzo de 2011

lunes, 28 de febrero de 2011

La sana provocación

          No puedo negar mi simpatía hacia todos esos intelectuales que desde su altura moral, ejercen una sistemática provocación ante las innumerables estupideces del día a día. Frente a ellos hay otros, serviles, dóciles, políticamente correctos, que firman manifiestos o acuden tras la pancarta de manifestaciones multitudinarias en las que ocultar su pequeñez. Nunca he comprendido la normalidad con que se acepta que por ejemplo, a un actor joven en su segunda película, se le califique como intelectual aunque no haya leído en su vida más que media docena de guiones, mientras la opinión de catedráticos o académicos, poco dados a los actos de masas, quede relegada a un puesto irrelevante, simplemente por el hecho de no ser conocidos al no salir su cara en las pantallas.

          Me apunto a los primeros, por eso me gusta leer a gente como Arturo Pérez-Reverte, y por eso les recomiendo este artículo que no es sino una muestra de lo que he querido decir.

http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/584/otra-vez-ganan-los-malos/

domingo, 27 de febrero de 2011

Puntillas y puntazos: dos buenas ideas.

En torno a la necesidad de sobre ponerse al desaliento y de quedar al margen de lo políticamente correcto.

"Lo que no me mata, me fortalece"

"El individuo ha luchado siempre por no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo".

(Friedrich Nietzsche)

jueves, 24 de febrero de 2011

SOBRE UN NUEVO PACTO LOCAL Y EL SENTIDO COMÚN EN LOS AYUNTAMIENTOS

          A la salida del Consejo de Ministros del pasado viernes, el Vicepresidente Primero Alfredo Pérez Rubalcaba anunció el propósito del Gobierno de iniciar una profunda reforma de lo que conocemos como Pacto Local. La primera ley que abordaba estos aspectos tras la promulgación de la Constitución data de 1985, y desde entonces se han ido produciendo sucesivos cambios, pero ninguno de ellos hasta el momento, ha colmado las aspiraciones del movimiento municipalista.

          Los ayuntamientos en España acaparan cada vez más competencias, que no son sino más servicios que deben prestar a los ciudadanos, y que a su vez se traducen en más gasto, sin que la financiación obtenida para hacerle frente haya ido en paralelo. Es sobradamente conocido el esquema de distribución del gasto público según el cual, en un país de estructura federal como es el nuestro, debería repartirse a partes iguales entre Estado, Autonomías y Municipios. Alcanzar este equilibrio fue una reivindicación recurrente de las autonomías mientras el grueso se concentraba en el Estado, pero ahora que la situación ha cambiado de manera extraordinariamente positiva para ellas, parece que se les ha olvidado la necesidad de que los municipios alcancen su tercio.

          Conseguir ese trasvase de Comunidades Autónomas a municipios es lo que se conoce como segunda descentralización, la expresión se escucha mucho en determinados foros políticos, pero los avances en ese sentido son más que modestos. Recuerdo unas jornadas dedicadas a fiscalidad local en que me atreví a interpelar al ponente sobre cual era el motivo de tan lento avance: los Ayuntamientos no votan en el Congreso, y aunque los partidos políticos son los mismos en un lugar o en otro, los alcaldes, por grandes que sean las ciudades que rijan, nunca tendrán el poder de “convicción” de un grupo de diputados nacionalistas, a cuyo rebufo por cierto van es resto de los gobiernos regionales, tengan la ideología que tengan.

          Así pues, la reforma del Pacto Local lo que buscaría sería una mayor financiación para los pueblos y ciudades; pero por mucho interés que, supongamos porque yo no lo creo, ahora se tuviera por parte de todos, la situación de grave crisis económica que padecemos no aventura que pueda aumentar de forma significativa en el corto plazo. Pero entonces, si es difícil que los ingresos suban, ¿qué pueden hacer los Ayuntamientos? La verdad es que lo tienen crudo, porque en años de vacas gordas han incrementado de forma inconsciente sus gastos ordinarios, han ampliado plantillas de manera alocada, por cierto, muchas veces para enchufar a un montón de amiguetes, se han endeudado hasta las cejas…, y ahora, cuando la sequía de la crisis ha hecho adelgazar a todo bicho viviente, vienen las lamentaciones. Se de casos, y me muerdo la lengua para no decir nombres, en que ha sido precisamente en estos malos momentos cuando de forma temeraria, se ha producido ese endeudamiento y esa vertiginosa subida de gastos ordinarios; enfin…, también hay gente que asa la mantequilla.

          No se que ocurre en otros países de nuestro entorno cuando los alcaldes actúan con tal negligencia, que al final acaban pagando de sus bolsillos los ciudadanos a través de sus impuestos, recordemos, unos ciudadanos que de puertas para dentro de sus propias casas, también atraviesan en muchos casos una difícil situación, pero además de un severo correctivo en las urnas, uno echa de menos algún tipo de responsabilidad legal que evite tan lamentables bancarrotas por su acción manirrota.

          Un nuevo Pacto Local hace falta sí, y una mejor distribución de los recursos financieros entre las instituciones; también una clarificación de los servicios que debe prestar cada cual de forma que se eviten duplicidades y vacíos, pero por encima de todo unas cuentas claras y correctamente administradas y unos límites presupuestarios que bajo ningún concepto puedan rebasarse por los caprichos de nuestros gobernantes, por muy democráticamente que éstos hayan sido elegidos.

domingo, 20 de febrero de 2011

LOS SUEÑOS Y LA HISTORIA. Una conferencia de Jacobo Siruela

          El pasado día 15 el escritor y editor Jacobo Siruela pronunció una conferencia en la Fundación Juan March que me ha parecido interesante. Se trata de reflexión en torno al papel de los sueños en tanto en cuanto fenómeno histórico y cultural. La conferencia a su vez tiene su origen en un libro que acaba de publicar con el sugerente título de El mundo bajo los párpados. Un pero no obstante en cuanto a la forma: se nota que es leída y en estos casos lo que se gana en precisión se pierde en naturalidad e interés de los oyentes; pese a todo el contenido vale la pena.


          Ciertamente, al menos para los no estudiosos del tema, los sueños en los tiempos actuales han caído en el olvido; es verdad que casi nunca tuvieron demasiada buena prensa, primero porque para la Iglesia eran un elemento diabólico y después, con el racionalismo estrenado en la Ilustración, porque suponían materia de difícil constatación experimental. Tendría que llegar Sigmund Freud (1856-1939) con su famoso psicoanálisis para que volvieran a tener relevancia, pero solamente como expresión simbólica del subconsciente, o como dice Siruela, como meros indicativos de patologías. Tan populares llegaron a ser las teorías del neurólogo austriaco que quizás llegó a provocar una especie de hartazgo que justificaría su actual olvido.

          La perspectiva desde la que Jacobo Siruela acomete el tema me ha parecido original; no se trata solamente de analizar la historia de los sueños, sino fundamentalmente de constatar la influencia que éstos han tenido en el curso de la historia, así como que a partir de determinados cánones, adoptan formas diferentes en función del ambiente vital de cada soñador; sin prejuicios que condicionen, se es más libre mientras se sueña, por lo tanto su contenido, correctamente interpretado, puede ser mejor testigo histórico que otros muchos hechos “reales”. Tomando una frase de Hegel que utiliza el conferenciante, “Si reuniéramos los sueños de un determinado momento histórico, veríamos surgir una exactísima imagen del espíritu de ese periodo”.

          Siruela cita como ejemplos sueños de gente que vivió la época nazi, pero también los que tuvieron personajes tan dispares como Aníbal, Abraham Lincoln, Cicerón, Sócrates o Nietzsche, por citar algunos; a través de ellos podemos observar determinados modelos oníricos repetidos durante distintos episodios históricos, así como que, tal y como se ha dicho anteriormente, esos fenómenos han tenido una influencia decisiva en los distinto movimientos históricos, hasta el punto otorgar por ejemplo a los famosos tres sueños de Descartes la cualidad de haber sido decisivos en el inicio del pensamiento moderno.

          La conferencia en fin, es una reivindicación del papel de los sueños, y creo que se pueden extraer interesantes conclusiones tras escucharla.

viernes, 18 de febrero de 2011

Una de Neruda

          En una anterior entrada, el poeta chileno Pablo Neruda no quedó muy bien. No eran comentarios míos sino referencias de Carlos Morla, autor del libro comentado. Realmente autor y obra no tienen porqué ir de la mano en cuanto a expresión de la calidad humana. En ocasiones vale la pena no conocer demasiado al primero porque puedes llevarte grandes desilusiones. Nos quedamos pues con la obra, tan buena, que sobran las palabras. Para muestra un botón archiconocido pero expectacular.    

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.

Que paseis un feliz fin de semana.

Puntillas y puntazos: Sobre la honestidad

La verdad es la mejor defensa de la honestidad, aunque necesite su tiempo.

"¡Hay señor! ser honesto, tal como va el mundo es ser un hombre escogido entre diez mil."
 (William Shakespeare)

domingo, 13 de febrero de 2011

ESPAÑA SUFRE. Diarios de guerra en el Madrid republicano

de Carlos Morla Lynch

          Al menos desde su última edición (2008. Editorial Renacimiento), España sufre. Diarios de guerra en el Madrid republicano, se ha convertido en lectura imprescindible para quien quiera adentrarse en los vericuetos históricos de nuestra guerra civil, no en vano empieza a figurar en las bibliografías de cualquier estudio que se publique desde entonces. Pero empecemos por el principio, ¿quién es Carlos Morla Lynch?

          Nacido en París en 1885, donde su padre era diplomático, él mismo siguió los pasos familiares y ejercerá también esa carrera a servicio de su país, Chile. Destinado en aquella ciudad entre los años 1920 a 1928, su casa se convertirá en uno de los cenáculos más conocidos de la intelectualidad del momento. Tras su traslado a Madrid en 1929, con cierto desagrado suyo y de su familia, su nuevo domicilio seguirá siendo lugar obligado de reunión para los intelectuales más vanguardistas de los fecundos años republicanos. Pedro Salinas, Rafael Alberti, Samuel Ros, Eugenio d´Ors, Azaña, Ortega, Mourlane, Neruda, Lorca,… componen una larga lista en la que comunistas, falangistas, monárquicos y socialistas compartirán una naturalidad creadora trágicamente interrumpida con el estallido bélico. Especial será la relación con el poeta granadino, protagonista de la primera parte de sus diarios hasta  el punto de publicarse bajo el título de En España con Federico García Lorca. Finalizada la guerra es trasladado a Berlín y después a Suiza, Suecia y Holanda, regresando de nuevo a Madrid en 1964, ya jubilado, donde vivirá sus últimos años. Tal y como lo define Andrés Trapiello en el prólogo del libro, Morla era políticamente un liberal de izquierdas; mundano, culto, extrovertido, juicioso, asequible,… tras las primeras reticencias quedará definitivamente prendado de una España cruel y a la vez humana, capaz a un tiempo de cometer las mayores atrocidades y hazañas.
          El Diario comienza el 25 de julio de 1936 y acaba el 29 de marzo de 1939; durante todo este tiempo, día a día sin excepción, se anotan los hechos más importantes a los que su autor ha de enfrentarse con una sinceridad y sencillez expositiva que confieren al relato una extraordinaria viveza y claridad, convirtiéndolo en un testimonio excepcional. Partidario de la victoria del Frente Popular, reflexiona sin embargo del descrédito en que el mismo ha caído ocasionado por la actitud cruel adoptada por los milicianos más radicales, fundamentalmente anarquistas, socialistas y finalmente comunistas, así como por la desorganización de un Gobierno que desconcierta a los suyos tras su huida temprana a Valencia, y que desde el primer momento se verá completamente superado por las milicias, férreamente dirigidas desde sus respectivas organizaciones políticas o sindicales, y que tan frecuentes episodios de guerra civil dentro de la guerra civil protagonizarán.         
          Los intentos de canje de asilados por prisioneros, las operaciones de evacuación, los recelos de las potencias extranjeras, especialmente Francia, hacia esos evacuados y exiliados, primero de un bando y después de otro, las continuas negociaciones con los responsables gubernativos, el miedo por el posible asalto de las embajadas por parte de los milicianos, los espías de unos y de otros, el hambre y el paso de la euforia hacia el profundo decaimiento de los madrileños, etc., son todos ellos episodios a los que Morla presta puntual atención. Es difícil quedarse con dos o tres solo para desarrollar este comentario, pero aún a riesgo de equivocarnos sobre su peso específico en el total de la obra, podemos elegir por ejemplo sus anotaciones del mes de septiembre de 1938 respecto a Hitler o a la reunión que celebraron en Múnich Chamberlain, Deladier, Hitler y Mussolini. Respecto a un discurso del primero escribe: “Su tono es firme, pero conciliador”, “hay gente en la calle que habla del discurso sin indignación y hasta lo aprueba”…, “Yo no creo en un conflicto armado. Desde luego Chamberlain ha declarado que no se puede precipitar nuevamente al mundo en una catástrofe por esos tres millones de sudetes” (se refiere a la anexión alemana de la región de los Sudetes, perteneciente a Checoslovaquia). Respecto a la reunión de Múnich, “La situación internacional se despeja. No creo en la guerra”, “La reunión de “los cuatro” de Múnich se ha desarrollado en un ambiente de cordialidad. “La paz se ha salvado, duerman tranquilos”, dicen”. Evidentemente Morla estaba equivocado en sus apreciaciones; para desgracia de Europa pocos meses después se desencadenará la segunda guerra mundial, tiempo en el que además se cometerán los más graves crímenes de la mano fundamentalmente de Hitler. Esto nos provoca una necesaria reflexión: Carlos Morla, diplomático y por lo tanto muy al corriente de los acontecimientos internacionales de los que evidentemente tenía información privilegiada, sufre un evidente engaño respecto a las atrocidades que después se producirán en la Alemania nazi, ese mismo engaño lo padecerán sectores españoles que por entonces veían en ese país el paradigma del desarrollo y del bienestar. El equívoco por otra parte, no será muy diferente del que con posterioridad padecerán sectores de la izquierda con respecto al “paraíso” soviético.
          Otro aspecto que llama la atención son los comentarios sobre el comportamiento de determinados intelectuales durante la guerra y fundamentalmente cuando ésta va llegando su fin, y la profunda decepción que ello provoca en Morla. Los casos más llamativos quizás sean los de Rafael Alberti, su compañera María Teresa León, y el poeta Pablo Neruda. Morla es un profundo conocedor de su obra y los admira, pero no puede más que criticar su forma de vida: “Bebé (esposa de Morla) cuenta su visita con Neruda y Delia a la “Alianza Intelectual”, establecida en la casa incautada de los marqueses de Heredia-Spínola. Allí están los Alberti, en departamentos espléndidos. María Teresa León tronando. Cotapos –que en el fondo es un humorista- le ha mostrado a Bebé, sin falso rubor, su habitación. Es la habitación de la marquesa. Duerme en una cama llena de cortinajes y pieles de armiño. Este es el comunismo. Los moradores tenían, sin embargo, caras largas ante el temor de que todo aquello durara poco”. Cuando el siete de noviembre de 1936 el Gobierno se traslada a Valencia, “Pablo Neruda, aterrado, no pensando más que en sí mismo, cierra el Consulado (en aquel momento era diplomático de Chile). Se va mañana temprano, por la carretera de Valencia. La única libre, con los Alberti y Delia del Carril, naturalmente”. “¡Que van a querer que se termine la guerra! Alberti vive ahora en una casa preciosa, moderna, elegante,…”, sin duda, autor y obra no tienen por qué merecer siempre calificaciones similares, hacerlo puede resultar un ejercicio de maniqueísmo.
          Como pone de relieve Trapiello, la última parte del Diario quizás contenga las páginas más apasionantes. Se refieren a la “sedición comunista de marzo del 39”, en que fundamentalmente el coronel Segismundo Casado y el dirigente socialista Besteiro, intentarán poner fin a la guerra negociando con Franco una “paz digna” que acabe con la sinrazón del Presidente de Gobierno Juan Negrín, que aún sabiendo que la contienda está irremediablemente perdida, sigue lanzando a miles de soldados, al final casi niños, a una muerte sin sentido. El juicio de Morla al respecto es contundente, el 22 de enero de 1939 escribe “La resistencia obedece a intereses creados. En la casa de enfrente, sede de unos milicianos, se ven entrar camiones llenos de comestibles. Están bien alojados, tiene automóviles, comen bien, tienen lumbre, y todo lo perderán cuando la guerra se acabe. Hay muchos en esta situación. Por eso resisten. Por eso resiste Negrín”. Morla siente verdadero aprecio hacia Besteiro y Casado, “Es un valiente” dirá refiriéndose al militar, y no pierde ocasión para señalar a los que considera responsables de las últimas crueldades: “El trato dado a los prisioneros por los comunistas es atroz” (día 14 de marzo de 1939), y así un montón de referencia más. Pero la guerra va llegando a su fin y el desasosiego lo invade todo, “Cuando cayó Bilbao sentí pena, también cuando cayó Santander. Pero hoy no. Son demasiadas las brutalidades que han hecho los hombres del Gobierno” (día 26 de enero de 1939). Pero inmediatamente surge un temor: ante unas opiniones dadas por una emisora de radio de Salamanca respecto a las luchas entre la Junta de Defensa y los comunistas, en el sentido de que “los nacionalistas contemplan apaciblemente, desde la Ciudad Universitaria, cómo se matan los republicanos entre sí en la capital”, Morla exclama “Si Franco está de acuerdo con estas declaraciones, cae de su peso que, por un exceso de vanidad, no quiere renunciar a su ofensiva, cueste lo que cueste. No acepta pues ninguna clase de negociación… aunque ésta se reduzca, de un lado, a una simple petición de clemencia” (día 13 de marzo de 1939). Al mismo tiempo da testimonio de escenas extraordinarias, “El miliciano, que viene de las trincheras de la Ciudad Universitaria, nos cuenta hechos emocionantes, cómo en un asalto de una trinchera a otra, los soldados de uno y otro bando se abrazaron llorando”, evidentemente ya se había soportado demasiados meses de sufrimiento.
          Llegan las últimas horas de la guerra, ante la entrada en Madrid de los primeros soldados nacionales “No hay un solo grito de hostilidad, ni agresión de nadie. Es el mismo ambiente carnavalesco del catorce de abril, al ser proclamada la República”, pero Morla no pierde de vista a los nuevos asilados que ahora entran en su embajada, unos saliendo alegres y otros entrando preocupados por la misma puerta y en el mismo momento, “En medio de este indescriptible jaleo, me acuerdo de los cuatro asilados que han ingresado anoche y subo a verlos. Tengo el compromiso de defenderlos como defendí a los otros. Son cuatro médicos. Están en el piso vacío de arriba. Hay un colchón en el suelo. Hasta ellos llega el alborozo de la calle” (día 28 de marzo de 1939). Una dedicatoria en un libro que alguien deja en su escritorio resume el sentimiento de muchos hacia el diplomático, “Para Carlos Morla, amigo en los momentos en que hace falta tenerlos”, sin embargo otros le pagarán con la indiferencia cuando no con el desprecio, así es la vida.    


martes, 8 de febrero de 2011

Puntillas y puntazos: ley y libertad

¿Pueden perseguir la libertad quienes incumplen las leyes, por mucho que se llenen la boca proclamándola?, oigamos la voz de los clásicos:

"Todos somos servidores de la ley para que podamos ser libres"
(Cicerón)

domingo, 6 de febrero de 2011

Una conferencia de Carmen Iglesias

          El pasado dieciocho de enero la historiadora Carmen Iglesias Cano (Madrid 1942), realizó una conferencia en forma de entrevista en la Fundación Juan March (he puesto un enlace directo en el apartado “A mí me ha gustado, te lo sugiero”, por si es de vuestro interés). Iglesias está especializada en pensamiento político y sin duda es una de las grandes historiadoras actuales de nuestro país. Autora de numerosos estudios y libros, pertenece a varias Academias, entre ellas la Real de la Lengua, de la que ha sido la cuarta mujer en ingresar.
  
          El principio de la entrevista nos da a conocer algunos datos biográficos y de gustos personales, que resultan de interés para entender aspectos posteriores: la pasión temprana por la lectura y de forma especial por la ficción; la pertenencia a grupos clandestinos universitarios en los años sesenta en los que esta institución era como un oasis de liberad y de reflexión a la luz de las enseñanzas de grandes maestros como Luis Díaz del Corral, José Antonio Maravall Casesnoves o Francisco Rodríguez Andrados; el cargo de tutora y profesora de Humanidades primero de la Infanta Cristina y después del Príncipe Felipe; su especialización en cultura griega, etc.

          En la conferencia Iglesias reflexiona sobre distintos aspectos ciertamente interesantes, pero entre ellos creo que merecen ser destacados algunos, como por ejemplo la relación siempre difícil pero complementaria entre realidad histórica, o mejor estudios sobre historia, y ficción histórica. En algún sitio he comentado que desde mi punto de vista, si los primeros nos muestran la cronología, las causas y las consecuencias de lo que sucedió, los segundos nos transmiten el alma de cada época; el peligro, en su caso, está en tomar al pie de la letra la ficción cuando se refiere a la historia, por muy bien que ésta esté escrita. El ejemplo que propone no puede ser más oportuno: la Generación del 98; Pío Baroja, Valle Inclán, un poco antes Pérez Galdós, etc. son unos novelistas geniales que como nadie retratan las inquietudes y las circunstancias de un país en declive al que su historia le produce una gran dolor, pero quedarnos ahí, no analizar realmente dicha historia como fue, no haría sino contribuir a alimentar otro de los aspectos preferidos de la autora y que centra en buena medida su último libro (No siempre lo peor es cierto. Galaxia Gutemberg, 2008): la Leyenda Negra.

          Otro reflexión que resulta especialmente interesante en estos momentos en España, al hilo precisamente del todo el movimiento generado en torno a la ley de Memoria Histórica es el de la necesidad de fijar cual es el momento final de los enfrentamientos, cuando se ha conseguido el equilibrio entre la reparación a través de la justicia y la necesidad de remontar los resentimientos con el fin de que la sociedad avance y pueda mirar hacia delante. Sus comentarios sobre la búsqueda de los restos de Federico García Lorca, que no hace muchos meses llenó las páginas de los periódicos, nos aclaran la necesidad de discernimiento sobre lo que es propiedad de todos: la herencia cultural e intelectual de su autor, y lo que solo pertenece a su familia: los restos, los huesos, el polvo del poeta asesinado, una reflexión interesante extrapolable a multitud de ejemplos.

          El tercer aspecto de la conferencia a comentar es el de la educación en valores, donde la ejemplaridad pública de las personas y de las cosas se convierte en piedra angular en la formación de las nuevas generaciones, y en las que cualquier tentación de adoctrinamiento ideológico y de ingeniería social por parte de los poderes públicos es su mayor peligro, retroalimentado por el inevitable sentimiento de pertenencia al grupo, por cuanto las responsabilidades individuales se diluyen en una masa amorfa capaz de las mayores atrocidades. La necesidad pues de reforzar la libertad y la responsabilidad particular del individuo.

          La conferencia termina con una breve pero contundente advertencia sobre el maniqueísmo: derechas-izquierdas, buenos-malos, etc., y un compromiso con unas reglas de racionalidad por parte de todos que permitan construir un mundo y unas instituciones suficientemente amplias y flexibles en las que todos quepamos. Este asunto del maniqueísmo tiene una importancia capital en una sociedad tan pendular como la nuestra, por lo que en algún momento deberíamos meditar extensamente sobre el mismo.

          Como de cualquier autor que nos mueva a la reflexión, con Carmen Iglesias lo mejor que podemos hacer es leer sus libros, por lo que he podido comprobar, es una gozada.

viernes, 4 de febrero de 2011

Nota aclarativa

          Como los lectores habrán podido observar, este es un blog personal donde se exponen, con más o menos acierto, argumentos literarios, históricos, económicos y en algún  caso, espero que lo menos posible, políticos. Quien esto escribe lo hace a cara descubierta y tratando de conjugar sinceridad con sosiego. Siempre he pensado que cada cual es libre de expresar sus ideas, sean cuales fueren, guardando el respeto y por supuesto responsabilizándose de lo que dice. 
          Afortunadamente se están empezando a realizar comentarios por terceras personas, lo que a mí me satisface inmensamente, pero creo que esto podría degenerar si dichos comentarios se efectúan de forma anónima. Es por ello que he tomado la decisión de que quien haga uso de esa herramienta deberá estar suficientemente identificado (nombre completo, domicilio, etc.) para que se publique. Creo que es algo de sentido común, no se puede tener un diálogo con alguien a quien no se le ve la cara.
          Saludos y que paseis un buen fin de semana.

 

miércoles, 26 de enero de 2011

Puntillas y puntazos: Nacionalismo y marxismo

Una frase interesante viviendo de quien viene:

"El nacionalismo es un invento de la burguesía para dividir al proletariado."
(Karl Marx)

viernes, 21 de enero de 2011

Puntillas y puntazos

Abro una nueva etiqueta, "Puntillas y puntazos", con frases que me parecen tremendamente interesantes, de distintas procedencias y autores, y cuyo único fin de buscar cinco minutos de reflexión. No se trata de compartirlas sino de meditarlas. Ahí va la primera: 

"...una de las principales diferencias entre los intervencionistas y los liberales: los primeros creen que un Gobierno bueno puede cuidar de la vida de los ciudadanos mejor que los ciudadanos mismos, mientras los segundos están convencidos de que la sociedad y el orden espontáneo son inabarcables para ninguna casta de burócratas, por mucha inteligencia, estadísticas o buena voluntad que puedan llegar a atesorar." (Domingo Soriano. Curiosidades sobre el intervencionismo)