martes, 31 de enero de 2012

Dos frases para abrir boca

La semana pasada comencé una nueva novela, El Prisionero del Cielo, de Zafón. Como estos días voy un poco cogido de tiempo aún voy por la mitad, por lo que no podemos comentarla, no obstante, os propongo dos frases de esas que salen al camino para saborearlas con tranquilidad, espero que os gusten:

"Las gentes con el alma pequeña siempre tratan de empequeñecer a los demás..."
"-A veces se cansa uno de huir -dijo Fermín-. El mundo es muy pequeño cuando no se tiene adónde ir". 

Bona nit.

domingo, 22 de enero de 2012

Un poco más sobre la crisis

No por sabidas, dejan de tener interés estas palabras, de momento, las mejores que he leído esta soleada mañana de domingo:

      "De esta crisis -...- tenemos que aprender al menos tres cosas: que no se puede gastar más de lo   que se tiene; que todas las burbujas explotan; y que sin ética no hay sostenibilidad, no hay futuro. La lucha decidida en favor de la transparencia y en contra de la corrupción -...- tiene que ser la clave de esta nueva época".

Antonio Garrigues Walker
Jurista

“El puente de los Asesinos”, de Arturo Pérez-Reverte


Acabo de leer la última entrega de las Aventuras del Capitán Alatriste nacida de la pluma siempre ágil de Arturo Pérez-Reverte, y van siete: El Capitán Alatriste, Limpieza de sangre, El sol de Brega, El oro del Rey, El caballero del jubón amarillo, Corsarios de Levante, y la citada El puente de los Asesinos.

Pérez-Reverte es un auténtico profesional de las letras, maneja a la perfección el lenguaje y por lo que toca a esta serie de aventuras, el lenguaje y el vocabulario de los siglos XVI y XVII con sus giros y sus imágenes, “El sexto miembro del grupo era el catalán Jorge Quartanet, tirando a rubio, treintañero largo, educado de parola, seco de trato, hombre de cuajo y fiar en malos trances,…”. La novela se lee fácil, de un tirón, ¡que apta sería, con las otras de la serie, para iniciar en la lectura a nuestros adolescentes en los institutos!, está llena de referencias históricas, no en balde se basa en las memorias de Iñigo Balboa Aguirre (según el autor, en los Papeles del alférez Balboa,  depositados en la Biblioteca Nacional, aunque si quieren que les diga la verdad, nunca he tenido claro si esto es real o forma parte de la ficción), y de aldabonazos morales escondidos pero contundentes, debajo de una trama de peripecias, batallas y estoques de toledanas.  Solamente una cosa creo que sobra, Reverte utiliza a mi entender con excesiva frecuencia como latiguillos versos de Quevedo y otros, de manera completamente innecesaria.  

El puente de los Asesinos se desarrolla en tierras italianas, fundamentalmente en la isla de Venecia, y tiene como argumento una supuesta encamisada, que viejos soldados de los tercios españoles protagonizan, bajo las órdenes de su católica majestad, con el propósito de derrocar al dogo Cornani del sillón de la Serenísima. Por las páginas de la novela desfilan al unísono personajes reales y de ficción como Gonzalo Fernández de Córdoba, el moro Gurriato, Sebastián Copons, Saavedra Fajardo, Diego Alatriste, Iñigo de Balboa, Baltasar Toledo, Gualterio Malatesta,…  en un relato que contiene todos los componentes necesarios para atrapar al lector: pasión, desengaños, traición, amistad,… como la vida misma.   

Es posible que a algunos “intelectuales” de elevadas ínfulas no les guste por ligera esta clase de literatura. Ni caso, al resto, a disfrutar de un buen libro que no es solo de aventuras.

sábado, 21 de enero de 2012

Una nueva Web sobre historia de España

          Por pura casualidad he encontrado esta nueva Web titulada Grandes batallas de la historia de España. La historia, nos guste o no, está jalonada de guerras y batallas, y si se quiere conocer lo que sucedió hay que tener en cuenta todos estos episodios. 

      Por otra parte, bien está que conozcamos algunos de los momentos en que la sangre de los nuestros se derramó con tanto honor, quizas nos ayude en estos tiempos de zozobra en que necesitamos autoconvencernos de nuestras propias capacidades. Ya se que esto a algunos les sonará como de otra época y que incluso podrá  parecer políticamente incorrecto, me da igual, es más, lo celebro. Soy de ese grupo que sufre al ver los innumerables defectos de nuestra nación, sin duda debe ser porque me siento profundamente español..., y no me importa presumir de ello. A quien le guste, aquí tiene el enlace, a quien no, pues nada, simplemente que no entre y a vivir, que son dos días. 

http://www.grandesbatallas.es/

viernes, 20 de enero de 2012

Pensamientos ante los nuevos horizontes

"No podremos resolver los problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos"

Albert Einstein

domingo, 15 de enero de 2012

No hay derecho


Estamos viendo estos días la adopción de durísimas medidas económicas por parte de los gobiernos, nacional y autonómico, que sin lugar a dudas nos afectarán en nuestra vida cotidiana. 

Creo que todas esas acciones son completamente necesarias y deberían haberse tomado antes; si el anterior ejecutivo no hubiese negado la crisis durante tanto tiempo y después no hubiese intentado minimizar sus efectos en la típica actitud buenista que tan desastrosos efectos ha ocasionado, ahora los ajustes no serían ni tan urgentes no tan duros. También debían de haber actuado otras administraciones, la local y la autonómica en particular, que tampoco lo hicieron con la debida determinación y rapidez. Ahora todo son lamentaciones, pero a pesar de todo, hemos de convencernos que algo hay que hacer, y cuanto antes, mejor.

Curiosamente de manera paralela, estamos asistiendo a una serie de juicios y a la aparición de noticias que ponen en entredicho la ética y la diligencia con que algunos de nuestros dirigentes políticos han actuado durante estos felices años. Cuando escuchamos todas estas historias, cuando los periódicos nos ofrecen detalles vergonzosos de conversaciones y de actos de aquellos a los que encargamos en las sucesivas elecciones la gestión de los asuntos públicos, no podemos más que pensar que no hay derecho. 

Hacen falta ajustes, deberemos pagar más impuestos, no podremos disfrutar con tanta facilidad de los beneficios sociales a los que nos habíamos acostumbrado, es así y hay que asumirlo, pero no hay derecho que quienes dispusieron de los recursos públicos de forma ilícita, se vayan ahora de rositas esperando que el simple paso del tiempo borre el recuerdo de sus desmanes.

Estoy cada vez más convencido de la importancia de la libertad individual, incluso por encima de la seguridad pública, para conseguir una sociedad mejor, pero junto a ella es necesario que funcione un estricto código de responsabilidades: cada cual es libre de actuar, pero asumiendo las responsabilidades de lo que hace. 

Confortará a quienes tengamos que hacer los sacrificios, que seremos la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país, ver que aquellos políticos que faltaron a su deber, los gestores de la cajas de ahorros que las arruinaron, quienes se acostumbraron a vivir tan ricamente des maná de subvenciones injustificadas, asumen sus responsabilidades.  

domingo, 8 de enero de 2012

La crisis de la deuda: primeras medidas del gobierno

          A los pocos días de haber asumido las riendas del gobierno, el nuevo ejecutivo ha comenzado a adoptar las primeras medidas contra la crisis. A unos les han sabido a poco, fundamentalmente en cuanto al recorte del gasto por la vía de las subvenciones a los sindicatos, organizaciones empresariales y partidos políticos; para otros se ha pasado siete pueblos si se atiende al tijeretazo en los servicios públicos. Sea como sea, las primeras encuestas publicadas hoy mismo dejan constancia del apoyo mayoritario hacia las mismas, y es que el desánimo, la desazón ciudadana es tanta, que lo que a estas alturas de la película la gente espera son cambios, sean los que sean y cuesten lo que cuesten, porque mantener la situación a base de medias palabras, si pero no, y espejismos de brotes verdes que nadie ve, no haría sino prolongar la agonía. 

          Una de las críticas más fundadas ha venido por el aumento de impuestos propuesto en el IRPF y en el IBI. Es cierto que tanto Rajoy como Montoro siempre habían defendido las rebajas fiscales como un medio para reacticar la economía, pero también lo es que el déficit del 6% del PIB anunciado por el gobierno saliente, se convertirá, según todos los indicios, en el 8,2%. Ante esa situación urge que los mercados empiecen a confiar en nuestra economía, lo que de momento no está pasando, de manera que la factura por intereses disminuya, y a ese motivo es al que debemos imputar el incremento fiscal.   

          Sea como sea, los próximos seis meses van a ser cruciales para nuestra economía, no para su reactivación en el corto plazo que no se producirá, pero si para sentar unas bases sanas que permitan un futuro crecimiento, bases que necesariamente deben venir por el adelgazamiento de la estructura administrativa de este país, Estado y autonomías incluidas, o lo que es lo mismo, por la disminución del déficit público. 

          Creo que hay que tener confianza, en quienes nos gobiernan por una parte, pero sobre todo en nosotros mismos como nación. Si en algún momento la tan manoseada frase de Kennedy de no preguntarse lo que el Estado puede hacer por uno, sino lo que uno puede hacer por su Nación tiene algún sentido, es ahora. Vengan rápidas las reformas, y si hay equivocaciones se cambian, todo vale menos estarse quietos viendo como la tierra se hunde a nuestro alrededor. 

lunes, 2 de enero de 2012

Nuevos comentarios sobre la crisis


Para muchos el tema seguramente resultará aburrido, es más, estarán más que hartos de oír hablar de crisis, pero para otros, entiéndase en este caso la curiosidad profesional, todo lo que se hace o se deja de hacer en torno a ella es como una enciclopedia de nueva economía en la que uno, en cuanto a miembro de la sociedad que la padece, es protagonista, si se quiere agónico, pero protagonista al fin y al cabo en primera persona.

Recordemos como se inició esta crisis: primero fueron algunos bancos americanos quienes la sufrieron como consecuencia de los llamados activos tóxicos (cuantos conceptos nuevos estamos aprendiendo), de origen fundamentalmente inmobiliario. De ahí se contagió todo el sistema financiero sobre todo norteamericano y europeo, pero será al final en nuestro continente, específicamente en la zona euro, donde adquiera mayor virulencia al poner entre las cuerdas a aquellos países con mayores índices de endeudamiento respecto a su PIB, o lo que es lo mismo, con sus cuentas menos saneadas. El recorrido pues viene de lo sectorial a lo general, y de ello podemos sacar una primera conclusión: las crisis globales al estilo de la del 29, que parecían cosa de la historia en cuanto que la economía se había estabilizado en torno al movimiento ondulante de los ciclos, no son cosa del pasado, pueden seguir produciéndose con igual o incluso mayor virulencia.

Si diseccionamos todo el proceso encontraremos al inicio una expansión artificial del crédito, por lo tanto un primer fallo: los bancos centrales, que son los órganos reguladores encargados de supervisar las grandes cifras macro fallaron, bajaron excesivamente los tipos de interés, expandieron el crédito de manera forzada y todo ello con el beneplácito de los respectivos estamentos políticos. Segunda conclusión: la influencia de los Estados en la economía forzando un crecimiento artificial de creación de riqueza (y consecuentemente de victorias electorales), es mala, por lo tanto, no hace falta más Estado y menos mercado, sino bien al contrario, un mercado más libre y transparente, controlado en el sentido de que los bienes y servicios que se manejan, entiéndase productos financieros, sean comprensibles para los inversores, de manera que nadie nos venda gato por liebre.

La consecuencia de aquella expansión es que se ha pasado al otro extremo es decir, a una fuerte contracción del crédito para las familias y las empresas, agravada por la competencia que en los mercados de capitales supone la inmensa oferta de deuda soberana (deuda pública de los diferentes países). Tercera conclusión: a grandes etapas de crecimiento, fundamentalmente cuando éste ha sido en buena parte artificial, siguen fuertes etapas de depresión hasta lograr que el mercado se equilibre, por lo tanto, son deseables crecimientos y correcciones más suaves, y para ello hay que buscar fórmulas.

Las medidas que se han adoptado por parte de las autoridades han sido en primer lugar las ayudas directas a los bancos (personalmente echo de menos una clara exigencia de responsabilidades a muchos de sus gestores), y después ayudas a la llamada economía real (la no financiera), para lo que sobre todo Estados Unidos y Europa se han saltado algunos de sus compromisos en cuanto al libre comercio internacional, pero bueno, quien es capaz en estos momentos de mirar la paja en el ojo ajeno… Se pretende aumentar el poder adquisitivo de la economía a través de un sistema de garantía o de bonificación de tipos de interés por ejemplo. En cuanto a las medidas adoptadas reconozco mi incapacidad para sacar conclusiones, son en todo caso medidas excepcionales para situaciones excepcionales, de cualquier forma, ojala cuando empiecen a dar sus frutos, nuestros gobernantes no las prolonguen en exceso en el tiempo porque si no podríamos llegar de nuevo al principio, a una expansión artificial de la economía, con buenos réditos electorales pero fatales consecuencias económicas. Podremos comprobarlo dentro de un tiempo…, si es que salimos de esta, claro. 

     

sábado, 31 de diciembre de 2011

Uno de los múltiples deseos

Escribo estas líneas A vuela pluma, cuando todo son buenos deseos para el próximo año. Sinceramente, espero que se cumplan la mayor parte de ellos por el bien de todos. Decir que 2012 no será facil es una obviedad, como también lo es apelar a la confianza en el esfuerzo de todos para superar las dificultades. 

Concretemos, mi deseo va dirigido a la clase política que tanto influye en nuestras vidas, muchas veces para nuestra desgracia. Como tengo mis dudas acerca de que esa influencia disminuya, hago mías unas palabras de Winton Churchill y las elevo a la categoría de deseo: "el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones". 

Ojalá tengamos tantos estadistas como políticos. Para todos en general ánimo, confianza y esfuerzo.





 

Una frase en torno a la ira.

"Sentí esa mezcla de vergüenza y júbilo que nos invade cuando la ira nos ha hecho prevalecer sobre alguien, aunque sea en detrimento de la equidad".

Fernando Savater en La Hermandad de la buena suerte.

lunes, 26 de diciembre de 2011

La reacción de la izquierda


Ha caído en mis manos un interesante artículo de Félix Ovejero Lucas (Profesor de Ética y Economía en la Universidad de Barcelona) titulado La reacción de la izquierda, que aborda, no voy a negarlo, uno de los temas que más me interesan, por distraídos, en cuanto a debates contemporáneos se refiere: los inescrutables y sinuosos caminos que sigue el pensamiento de la izquierda, fundamentalmente a partir de la caída del Muro de Berlín.

Trata Ovejero de la polémica que sostienen por un lado Caroline Fourest, firme defensora de los “valores republicanos”, especialmente los de igualdad y laicidad, y Tariq Ramadan, uno de esos “héroes con las yemas de los dedos chamuscadas”, fundamentalmente en su faceta de filósofo político islamista, y por cierto, según nos descubre el articulista, un asiduo en los vacuos debates de la Alianza de Civilizaciones. 

Ramadan es en estos momentos uno de los mayores defensores y tras ello publicistas, de la idea del  comunitarismo, concepto que “aunque ahora aparezca revestid(o) con la dignidad filosófica de “la autenticidad”, su genealogía remite al pensamiento más negro y antiilistrado, al que pertrechó intelectualmente a la peor historia reciente de nuestras sociedades, cuando el ideal de ciudadanía se vio arrumbado en nombre de sentimientos –tan propios de la adolescencia- basados en la convicción de que “yo soy diferente, especial”. 

Frente a este concepto Fourest alza la bandera del universalismo, aquel que parece haber abandonado la izquierda dejándose por el camino las ideas de igualdad y ciudadanía, que ha cambiado por las de diferencia y multiculturalidad; “el universalismo de raíz ilustrada, confiado en la razón compartida, se ve sustituido por un relativismo, por lo general de poco vuelo, que porque comprende –si es que comprende- se cree obligada a justificar, a perdonar”. En realidad, como se pone de manifiesto en el artículo, el sustrato religioso es evidente en cuanto a que en la nueva sociedad que se propone todo es en cierto modo perdonable, en cuanto a que ese todo,  llámese tanto el uso del velo, la supremacía cultural o el argumento del expolio fiscal entre territorios contrario a la redistribución de la riqueza, por poner solo tres ejemplos, no son sino expresión de la defensa de todas las identidades. Poco importará a estos efectos la evolución que haya podido tener nuestra cultura durante cientos de años hasta haber llegado a ese ideal democrático de ciudadanía, el multiculturalismo impone una fría nivelación en cuanto a la aceptación de todas las particularidades y a partir de ahí, típico también de una izquierda forjada a fuerza de clichés, toda crítica se cancela “a golpe de descalificaciones (“sexista”, “racista”, etc.); el “mensaje de corrección de las desigualdades materiales se ha visto emborronado por una recurrente innovación a las virtudes de la diferencia, que todo lo iguala y todo lo confunde”. Desde esta base el camino hacia la intolerancia, presentado como “intelectualmente progresista y avanzado”, está servido. 

El final del artículo es el que encierra a mi modo de ver el mensaje más inquietante de esta transmutación en el ideario de la nueva izquierda que Tariq Ramadan parece encarnar. Fourest denuncia la “letanía multicultural”, y advierte, en palabras de Ovejero, “como la apelación a la tolerancia se ha mudado en una sutil estrategia para imponer la intolerancia o, dicho de otra manera, cómo ha sido posible que las justas reivindicaciones de las minorías… han acabado por convertirse en el combustible de integrismos (religiosos o nacionalistas, añado yo) que, en nombre de la cultura, quieren acabar con el imperio de la ley”. Es decir, en primer lugar se ha comenzado pidiendo respeto a las creencias o manifestaciones culturales “privadas”, para pasar luego a exigir políticas “públicas” frentistas y de privilegio. 

El esquema, una vez elaborado, parece impecable, lástima que, como adelanta Félix Ovejero al inicio de su artículo, “A falta de ideas, una parte de la izquierda tiene clavos ardiendo”     

martes, 6 de diciembre de 2011

En torno a la democracia

Me parece oportuno este puntazo en un día tan destacado como hoy:

"La democracia no ha demostrado ser una defensa segura contra la tiranía y la opresión, como una vez se esperó. Sin embargo, en cuanto a convención que permite a cualquier mayoría liberarse de un gobierno que no le gusta, la democracia tiene un valor inestimable". 

Friederich A. Hayec

martes, 23 de agosto de 2011

Sobre EL SUEÑO DEL CELTA, de Vargas Llosa

Definitivamente, las novelas hay que leerlas de un tirón, porque si no al final no solo se corre el riesgo de perderse los matices de la historia y de los personajes que intervienen, además puedes incluso aburrirlas. No he llegado a ese extremo, pero reconozco que terminar El sueño del celta ya me parecía más una obligación que una devoción, y eso es malo. Empecé el libro hace unos tres meses y por circunstancias era raro el día que pasaba de las cinco páginas, al final, por culpa evidentemente del lector, la historia no ha conseguido atraparme.  

Aparte de eso, a uno le ruboriza ponerle algún pero a Vargas Llosa, intelectual al que admiro y sigo, pero como en este blog se trata de expresar sinceramente sentimientos y pareceres extraordinariamente particulares, aún a riesgo de parecer pedante, diré que me costó leer las primeras páginas, entender por ejemplo el uso exagerado de comas o de otros signos de puntuación que parece como que no vienen al caso; por ejemplo, en la página 18: “Descubriría qué, ya adolescente: aunque en apariencia, para casarse con su padre, Anne Jephson se había convertido al protestantismo,…”, ¿está bien colocados los dos puntos?, conforme vas entrando en el texto todo parece más justificado, cuando entiendes que el autor escribe como si estuviera hablándote, se trata de un ejercicio de imaginación divertido para quien lee, y propio en cualquier caso de una obra de madurez como es ésta.

El libro relata la historia de un personaje real, Roger Casement, diplomático británico de origen irlandés  y autor de estudios-informes realizados sobre el terreno, en la época de esplendor del caucho, primero en el Congo Belga y después en la Amazonía peruana, en los que denunciaba las condiciones de esclavitud en que trabajaban los nativos a manos de sendos intereses colonialistas. Tras lograr un amplio reconocimiento social y político, las experiencias vividas le llevarán a enfrentarse a la propia corona inglesa, en la que ve una nueva versión de las agresiones coloniales hacia su redescubierta Irlanda, una nacionalismo extremo que acabará conduciendo al patíbulo. 

En un primer momento me extrañó que Vargas Llosa eligiera el tema del nacionalismo para un libro suyo, porque por otros escritos intuyo que no es nada partidario de este tipo de corrientes políticas, pero en cualquier caso, se trata de una creación literaria y como tal hay que tomarla, sin sacar otras conclusiones. A este respecto me han interesado ciertas reflexiones que contiene la obra, por ejemplo la que expresa el padre Crontty, confesor de Casemont cuando éste esperaba en la cárcel de Pentonville Prison la confirmación a su sentencia. Dice el sacerdote, refiriéndose a un compañero de filas del protagonista: “Por su inteligencia y por su entrega a una causa. Su cristianismo es el de esos cristianos que morían en los circos romanos devorados por las fieras. Pero, también, el de los cruzados que reconquistaron Jerusalén matando a todos los impíos judíos y musulmanes que encontraron, incluidas mujeres y niños. El mismo celo ardiente, la misma glorificación de la sangre y la guerra. Te confieso, Roger, que personas así, aunque sean ellas las que hacen la Historia, a mí me dan más miedo que admiración.”, o la que hace el propio Casemont referida al ejercicio político: “Había oído y leído que la política, como todo lo que se vincula al poder, saca a veces a la luz lo mejor del ser humano –el idealismo, el heroísmo, el sacrificio, la generosidad-, pero, también, lo peor, la crueldad, la envidia, el resentimiento, la soberbia.” 

Naturalmente hay que leer El sueño del celta, siempre hay que leer a Vargas Llosa, aunque en este caso, desde mi punto de vista, el autor no llegue a la calidad literaria de La ciudad y los perros, Conversación en La Catedral o La Fiesta del Chivo, por ejemplo.   

   
           

miércoles, 3 de agosto de 2011

Crisis e imaginación

“En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.”

Albert  Einstein

lunes, 1 de agosto de 2011

Hacia el final de un negro ciclo

El pasado viernes el Presidente Zapatero anunciaba públicamente su intención de adelantar las elecciones generales al próximo 20 de noviembre. Era, según decía, una decisión largamente meditada, aparentando en su comparecencia idéntica convicción con que apenas unas horas antes mantenía que “ni se le había pasado por la cabeza”, ese mismo adelanto electoral. Lo mismo y lo contrario a la vez y sin el más mínimo rubor, un perfecto epílogo para una manera de gobernar cambiante, frívola y sembrada de desconciertos. 

Es evidente que la situación económica de España ha sido decisiva en esta decisión, forzada sin duda por presiones de su propio partido y de los “mercados”, esas bestias negras a quienes tan barato sale en el corto plazo echarles las culpas de todos los males, pero que en el medio plazo se convierten en los mejores examinadores de la credibilidad y la solvencia de los gestores económicos y políticos. En su típico juego de malabarismo, Zapatero pasó de negar la crisis a reconocerla como sobrevenida “desde fuera”, de asegurar que no eran necesarias reformas de calado en nuestro sistema, a ser el mayor defensor de las mismas, previa llamada, eso sí, de Angela Merkel y el resto de socios europeos, y de asegurar ahora que era necesario esperar a marzo para completar las reformas a darlas ya todas por concluidas y exitosas.   

Según la Encuesta de Población Activa, el paro ha pasado de 2.287.200 desempleados en marzo de 2004, cuando asumió el poder, a los 4.910.200 actuales; el crecimiento económico del 2´9% al 0´8%; el déficit público en relación al PIB del 0’2% de 2003 al 9’2% en 2010; y la temida prima de riesgo, es decir, el diferencial en los tipos de interés entre Alemania y España, de los 0 puntos básicos en el primer trimestre del 2004 a los 350 del pasado viernes. 

Siempre he pensado que la economía tiene mucho de subjetivo, con datos buenos en ocasiones hay estancamiento y en situaciones contrarias, no sabes muy bien porqué, se incrementa la actividad y el crecimiento. Las expectativas, cuando en ellas ponen su confianza una parte mayoritaria de la población, pueden conseguir romper el círculo vicioso de atonía-menor demanda-cierre de empresas-desempleo, y vuelta a empezar. Pero a ello ayudarán sin duda reformas de calado que habrían de acometerse sin falsos complejos y sin miedos a una opinión pública minoritaria pero que grita mucho: cambios en el sistema laboral que facilite la contratación sin crear barreras insalvables para las empresas en momentos de disminución de la demanda; mayor transparencia, asunción de responsabilidades y eliminación del “mangoneo” por parte de los políticos en nuestro sistema financiero público, entiéndanse cajas de ahorros, o lo que quede ellas dentro de unos meses; implantación de un sistema educativo exigente que lejos de conformarse en su mediocridad aspire a la excelencia; y el paulatino desmontaje de unos “chiringuitos” autonómicos en todo lo que se refiere a la ruptura de la imprescindible unidad de mercado provocada por una legislación contradictoria y, en demasiadas ocasiones, absurdamente diferente entre unos y otros, o la falta de coordinación de políticas fiscales que aspiren a la categoría de nacionales.

A partir del 20 de noviembre España tendrá ante sí la posibilidad de tomar caminos que, aunque difíciles, nos permitan recuperar entendimientos sociales y bienestar económico, ojalá no nos falte la inspiración en el momento decisivo. 
1-8-2011

viernes, 27 de mayo de 2011

En torno a la Virtud

Para Aristóteles, a través de dos tipos de virtudes diferentes se puede llegar a la felicidad. Una buena frase para un extraordinario fin de semana. Que lo disfrutéis.


"la virtud se manifiesta en un doble aspecto: uno intelectual, otro moral; la virtud intelectual proviene en su mayor parte de la instrucción o educación...., mientras que la virtud moral es hija de los buenos hábitos" 

Aristóteles

sábado, 21 de mayo de 2011

Indignaos

         Hablaremos sobre este interesante asunto. De momento unas reflexiones de Prada en su columna de hoy: 

           "Y ese fondo es el que asoma, magullado, malherido, hecho trizas o añicos, entre la empanada mental de proclamas que los chavales indignados lanzan contra el «sistema» que los ha moldeado; proclamas cuyo lenguaje acata los códigos que el propio «sistema» les ha inculcado: democracia participativa, libertades ciudadanas, subsidios, financiación pública, etcétera; y todo ello aderezado con un emotivismo párvulo y efervescente. Que es como si el esclavo le pidiera a su amo que lo esclavice más amorosamente, que le brinde mejor techo y comida más abundante; requerimiento que halaga al amo sobremanera, pues cuando el esclavo reclama mejoras en las condiciones de su esclavitud está reconociendo que sin esclavitud no podría sobrevivir ya, que no hay vida fuera de la esclavitud. Y entonces el amo le dice al esclavo con sorna, mientras satisface sus peticiones utilizando como remedio la causa de sus males: «¿Qué te parece? El mismo vino que te enfermó te cura y da salud»".
Juan Manuel de Prada

sábado, 7 de mayo de 2011

Comentario sobre Vida y tiempo de Manuel Azaña 1880-1940, de Santos Juliá

          A diferencia de lo que ocurre en Europa, el género biográfico no tuvo, hasta hace unos años, gran importancia en la producción ensayística española. Afortunadamente este vació se va poco a poco llenado con estudios mayoritariamente recomendables. El año pasado leí dos buenas muestras de lo que digo, una de ellas escrita por José Luis Ferriz sobre Miguel Hernández (Miguel Hernández. Pasión, cárcel y muerte de un poeta. Ediciones Temas de Hoy, 2010), y la otra obra del historiador Santos Juliá titulada Vida y tiempo de Manuel Azaña, 1880-1940 (Taurus, 2008), que es la que pretendo comentar.

          Azaña es una de las personalidades políticas de mayor calado y sin duda más representativas de la II República Española, sin temor a equivocarnos creo que si del amplio plantel de personajes que intervinieron en la década de los treinta tuviésemos que elegir a uno en el que de forma más diáfana convergiesen las luces y las sobras de aquella experiencia política, Azaña sería el mejor ejemplo. Personalmente siempre me ha interesado su figura y no solamente por la vertiente política sino también por la literaria, no podemos dejar pasar obras como El Jardín de los Frailes, los Diarios, necesarios para comprender mejor los acontecimientos del momento, o Una velada en Benicarló, que tengo lista para leer lo más pronto posible.    

          A quienes hayan bosquejado algunos de los numerosísimos libros escritos sobre la República, quizás hayan caído en la cuenta de la adjetivación que se hace de Azaña como el gran jacobino del régimen. Me agradó encontrar hace un par de años la que posiblemente sea la primera vez en que se le adjudicó esa calificación: lo hizo Josep Pla en su época de cronista parlamentario (Ver La Segunda Repúblico Española. Una crónica 1931-1936. Josep Pla. Ediciones Destino 2006); en el artículo que publica en La Veu de Catalunya el 17 de octubre de 1931, se refiere a don Manuel como “la gran personalidad que ha surgido en este régimen. Es el jacobino integral, hombre frio, de tipo oriental, que habla como un médico chino debe de manejar el bisturí” (pág. 186). Efectivamente Azaña parecía tener claro el papel que la República debía desempeñar en la historia de España, a formarse esta idea sin duda le ayudaron sus experiencias anteriores, perfectamente detalladas por Juliá, como fueron sus primeros estudios en los jesuitas de El Escorial, la militancia en el Partido Reformista de Melquiades Álvarez, pero sobre todo la vida social y cultural desarrollada junto a los máximos exponentes de la intelectualidad española en el Ateneo de Madrid del que fue muchos años secretario.

          Pero posiblemente sea esa idea cerrada, ese convencimiento de la trascendencia del momento, esa posición adanista, tan habitual por otra parte en la política española, la que le hizo perder la perspectiva de cuáles eran las circunstancias de la sociedad en aquel momento, a pasar por alto las creencias religiosas de una parte mayoritaria de la población, a estar convencido, como lo estaban Largo Caballero y Prieto, de que nunca debería permitirse a la derecha gobernar la República, aun ganando las elecciones, o a no tomar en consideración la deriva revolucionaria por la que los máximos representantes del régimen estaban escorando a aquella experiencia política.    

          Alejado del centro de decisiones durante la guerra aunque formalmente siguiese siendo Presidente de la República, fue casi al final partidario de buscar una paz honrosa aunque quizás nunca supo cómo hacerlo; ello le valió el enfrentamiento con el entonces presidente de gobierno Juan Negrín y con los comunistas. Dolores Ibarruri le calificará como “espíritu apocado” y José Diaz clamará advirtiendo que “En nuestro país, ni un minuto podría mantenerse en el Poder aquel hombre que siquiera pensara en la posibilidad de llegar a transacciones o compromisos con el enemigo”. El 4 de febrero de 1939, estando con su familia en el último pueblo de España, junto a la línea fronteriza con Francia, Azaña muestra una vez más su “completo desacuerdo con Negrín respecto a la oportunidad de proseguir la guerra y lamentó que sus frecuentes llamadas a la paz y las gestiones que había realizado para lograrla no hubieran tenido éxito”. Era demasiado tarde, probablemente las decisiones debían haberse tomado tiempo atrás, antes de que todo se torciera definitivamente con el golpe de estado de 1934, o incluso antes de que unos y otros viesen en el régimen un instrumento para hacer su revolución particular.

          Azaña moría en una habitación del Hotel du Midi de Montauban el 3 de noviembre de 1940, enfermo y acosado por Serrano Suñer que pretendía su extradición a España para ser juzgado por los vencedores de la guerra. Atrás quedaba su invocación, que quedará definitivamente para la historia, de “la patria eterna que dice a todos sus hijos: paz, piedad y perdón”.            

          Como resumen, creo que el ensayo de Santos Juliá tiene el mérito de ofrecer un recorrido completo por la biografía del personaje, sin establecer periodos estancos sino relacionando unas etapas con otras. Especial importancia tienen los datos anteriores a 1931, menos conocidos hasta ahora, y que nos ofrecen una visión integral de Azaña, diferente a algunos estereotipos existentes. Es cierto que Juliá es en general generoso con Azaña, pero esto no quita un ápice al valor que la obra en su conjunto tiene.