Javier Marías, en Mañana en la batalla piensa en mí.
martes, 22 de septiembre de 2015
Sobre el tiempo y el olvido...
..."Éste niño no sabrá nunca lo que ha sucedido, se lo ocultarán su padre y su tía y se lo ocultaré yo mismo y no tiene importancia porque tantas cosas suceden sin que nadie se entere ni las recuerde, o todo se olvida y prescribe. Y cuán poco va quedando de cada individuo en el tiempo inútil como la nieve resbaladiza, de qué poco hay constancia, y de ese poco tanto se calla, y de lo que no se calla se recuerda después tan sólo una mínima parte, y durante poco tiempo: mientras viajamos hacia nuestra difuminación lentamente para transitar tan sólo por la espalda o revés de ese tiempo, donde uno no puede seguir pensando ni se puede seguir despidiendo: "Adiós risas y adiós agravios. No os veré más, ni me veréis vosotros. Y adiós ardor, adiós recuerdos."
domingo, 20 de septiembre de 2015
MAÑANA EN LA BATALLA PIENSA EN MÍ, de Javier Marías.
Qué sensación nos daría leer nuestros propios pensamientos
si antes hubiésemos sido capaces de poner negro sobre blanco absolutamente todo
lo que nos pasa por la cabeza. Ese es el ejercicio que Marías nos propone en
ésta novela introspectiva (¿psicológica?) casi de sus inicios (1994), el camino
por el que nos lleva a partir de una situación quizás absurda y ridícula, pero posible
y por lo tanto inquietante: a Víctor Francés, guionista de televisión, un “negro”
de discursos vacuos, se le muere en sus brazos su casi desconocida amante,
medio vestida y medio desnuda, con un hijo de dos años durmiendo en la
habitación de al lado, sin saber a quién llamar, ni siquiera sin saber si debe
llamar a alguien, sin saber cuál es el siguiente paso que debería dar más allá
de pensar en lo anecdótico, en lo absurdo de la situación, en su mala suerte o
en la mala suerte de Marta Téllez, ya sin vida en el engaño de una infidelidad
no consumada.
Llevado quizás por la inercia de su indecisión Víctor querrá
conocer a la familia de Marta y a partir de ahí a todo un electo de personajes
secundarios que desde mi punto de vista no siempre encuentran su encaje en el
relato: a su padre académico y cortesano, a su hermana más joven y lúcida, a su
viudo entre comprensivo e irritado, protagonista él también de una infidelidad
atormentada y cobarde por la muerte accidental de su amante, la otra, en una
calle mojada de Londres, llegando por fin al epílogo del relato provocado por
la confluencia de dos mujeres muertas en un mar de mutuos desconocimientos.
Siguiendo la opinión del propio autor, quizás estemos ante
un ensayo del engaño, vivimos engañados o engañando, y así a lo largo de la
vida, una vida gris como las calles del Madrid en invierno donde transcurre, un
ambiente oscuro que esconde la realidad hasta hacerla convertir en ficción,
porque esa es la única manera de que el olvido no difumine definitivamente lo
que realmente ha ocurrido.
jueves, 3 de septiembre de 2015
UNA ACLARACIÓN OBLIGADA
Durante dieciséis años de mi vida he formado parte del
Ayuntamiento de Beneixama, doce de ellos como alcalde. Como he dicho en otras
ocasiones, ha sido una experiencia única que me llena de orgullo y que
recordaré con satisfacción durante el resto de mis días. Pasados un par de meses
desde que abandoné el cargo no puedo sino agradecer, en primer lugar a mi
familia por el apoyo que siempre he tenido de ellos, y desde luego a mis
compañeros en los sucesivos gobiernos municipales por el inmenso trabajo
llevado a cabo de manera tan desinteresada, fruto del cual son importantes
mejoras en infraestructuras de todo tipo de las que los vecinos de nuestro
pueblo pueden disfrutar. Muchas gracias a todos.
Tantos años de dedicación hace inevitable los buenos y los
malos momentos, pero incluso estos últimos los he tenido por positivos, porque
me han permitido valorar más si cabe la cultura del esfuerzo, el compañerismo y
el afán de dedicación por lo público. Pero es cierto que también me ha dado
ocasión de descubrir y de sufrir, y lo hago con una gran pena, la deshonestidad
y la bajeza moral de ciertas personas, afortunadamente pocas, a las que antes
había tenido por vecinos cabales y responsables, cuando no ejemplares. Y digo
esto, repito, con inmensa pena, porque a partir de determinado momento, curiosamente
en el intervalo de cuatro años en que no ocupé cargo alguno, lo que en todo
caso debería haber quedado como mucho en simples discrepancias políticas,
derivó en denuncias judiciales por parte de personas que ahora me
permito no nombrar, y la aparición de noticias maliciosas en medios de
comunicación que solo tenían como propósito provocar un daño personal. Pongo
por ejemplo una denuncia que en su momento se formuló contra mí por supuesta
malversación de fondos públicos y que fue aireada de forma torticera por
determinados periódicos, los mismos que posteriormente, en un
ejemplo elocuente de falta de profesionalidad, apenas se hicieron eco del
archivo de las actuaciones por parte del Juzgado instructor al no haber
encontrado comisión de delito alguno. Un caso típico de difama que algo queda.
Cuando en 2011 volví a ocupar el cargo de alcalde, con un
holgado apoyo electoral, tuve con mis compañeros que hacer frente a una difícil
situación en las arcas municipales, lo que nos llevó a acometer una importante
reducción de gastos que nos parecían innecesarios y en cualquier caso
inasumibles. Entre ellos estaba la partida de incentivo a la productividad que
los trabajadores municipales perciben por su especial dedicación y por tareas
fuera del horario normal del trabajo. De un examen minucioso de dicha partida
pude deducir la injusticia con que se había distribuido y la falta de un
criterio objetivo, existente en anteriores legislaturas, que venía a beneficiar
a unos frente al resto. La implantación de nuevo de esos criterios objetivos,
más justos y equitativos, supusieron además la reducción de la partida, que
pasó de los 40.625,05 eu. pagados en 2010, a los 30.340,65 en 2011, y 16.210,69
en 2012. Como era de prever ésta medida, que no iba dirigida contra nadie, no
gustó a todos, y fue la causa evidente de que el Ayuntamiento en general y yo
en particular, tuviésemos que sufrir nuevas denuncias y despropósitos.
Una de esas denuncias tuvo como consecuencia la
intervención de la policía judicial en el Ayuntamiento el pasado día 17 de
marzo. Puedo asegurarles que fue uno de los días más tristes de mi vida, y no
porque tuviera ningún miedo en lo personal, que ni lo tenía entonces ni lo
tengo ahora, sino porque como benejamense y como alcalde me sentí humillado y ofendido,
y porque me dolió ver cómo se ponía en tela de juicio la actuación de personas
de las que conozco sobradamente su profesionalidad y su honestidad. El ver como determinados vecinos parecían
alegrarse en las puertas del Ayuntamiento de lo que estaba sucediendo, me
pareció sencillamente repugnante.
De esa intervención policial, por lo que yo sé dado que en
estos momentos no dispongo de información actualizada, se siguen actuaciones de
instrucción por parte de un Juzgado de Villena de las que derivará lo que en
justicia proceda, y parece prudente que no hagamos demasiados juicios de valor
hasta que las mismas hayan concluido; ya he mencionado la experiencia de una
anterior denuncia en aquel caso contra mí, que quedó en nada pero que produjo,
de manera intencionada por quienes filtraron la noticia a la prensa, daños
irreparables. En cualquier caso algunas personas han sido imputadas en este
nuevo asunto, lo que en modo alguno quiere decir condenadas, y sobre al menos
algunas de ellas que conozco bien, no tengo la menor duda de su inocencia, como
estoy seguro que quedará demostrado.
Creo que no es pertinente por mi parte dar en estos
momentos información detallada sobre el contenido de las actuaciones judiciales
a las que un día tuve acceso, y menos hacerlo de forma sesgada, pero sí que
puedo decir, y lo hago obligado por la noticia falsa aparecida en el Diario
Información de Alicante con fecha del pasado 1 de septiembre, que en ningún
momento en dichas actuaciones he sido imputado de delito alguno y mucho menos
detenido, todo ello es falso e injurioso, y promoveré las acciones legales a
que tenga derecho contra los autores de tamañas mentiras. La justicia, como toca ante cualquier denuncia, está actuando, y creo
que lo procedente y lo responsable es dejarla trabajar sin intentar
condicionarla con noticias sesgadas y sacadas de contexto como parece que está
haciendo determinada prensa con tintes sensacionalistas, todo ello a partir de
información filtrada por alguien que debería tenerla a buen recaudo si no
tuviese la mala intencionalidad que demuestra. Habla el periodista de un
supuesto delito por la segregación de unos terrenos que en cualquier caso se
realizó con total transparencia y de la que no hubo apropiación alguna, sino
una simple compra-venta como tantas otras de las que todos los días se llevan a
cabo, y de la que de momento que yo sepa, el Sr. Juez instructor ha hecho caso
omiso.
Por la prudencia a la que antes he apelado, no puedo de
momento ser más explícito, tiempo habrá si es que quedan ganas cuando las
actuaciones judiciales acaben, por ahora no podemos sino lamentar el afán de
algunos por injuriar, por causar daño en lo personal y en lo profesional, sin
ningún miramiento y sin atreverse a dar la cara, utilizando para ello un medio
de comunicación que se demuestra afín a sus propósitos. Triste, realmente
triste, es que algunos entiendan la política y las relaciones vecinales de ésta
manera, pero no está en nuestras manos hacerlos cambiar, solo tener confianza
en que el sentido común de la población en general sepa distinguir a unos y
otros. Utilizar estas fechas para airear falsedades e injurias, precisamente a
las puertas de nuestras Fiestas Patronales en que más población se concentra en el pueblo, no hace sino incrementar la mala intención de sus promotores. Si sus
aspiraciones en ésta vida y hacia la convivencia en Beneixama no son más que injuriar, calumniar
y expandir noticias falaces y malintencionadas, solo podemos sentir por ellos
lástima.
domingo, 30 de agosto de 2015
¿Una llengua, una cultura, una nació?
Un dels
principals conflictes de l'anomenada “batalla de València”, ocorreguda
fonamentalment als anys de la Transiciò, es el que es donà al voltant de la
llengua que parlem els valencians. Per dir-ho de manera extremadament resumida, les diferencies estaven (i estan), en
determinar si com afirmen uns, abans que les tropes de Jaume I entraren a
València, ja es parlava una llengua romanç, descendent del llatí, i per lo tant
podem dir que els valencians ja parlàvem valencià, o si pel contrari, sols
s'utilitzava l'àrab i fou a partir de la conquista cristiana quan s'implanta la
nova llengua, el catalá, de la mà de part de les tropes que acompanyaren al rei
en Jaume. Personalment, si tenim en conter que era l'època de formació de les
llengües romanços, i de la pròpia característica canviant i adaptable innata a
qualsevol llengua, sempre m'ha paregut un debat estèril. Hui per hui pareix que
es la segon teoria, implantada cada vegada mes a les àmbits oficial i educatiu,
la que ha resultat vencedora, a pesar de la resistència d'entitats com Lo Rat
Penat, la Reial Acadèmia de Cultura Valenciana o l'Associació d'escriptors
valencians, entre altres.
En
qualsevol cas aquesta es una polèmica de veres trista, que podria quedar reduïda
a l'àmbit acadèmic, als filòlegs, i poc mes, però veiem que no es així, veiem
que de tant en tant es torna a ella, i ¿això per què?, avance la meua tesi: en
el fons no es tracta d'un problema lingüístic, es tracta, diguem-no clar, d'un
problema polític, perquè sobre una o altra conjectura hi han formulacions
netament polítiques, i ahí es on ens dol.
Fa pocs
dies que un conseller de la Generalitat catalana dia que no podien oblidar els
catalans, endinsats en el proces sobiranista que alguns d'ells porten per
davant, a la resta de ciutadàns de la nació catalana, als valencians i als
mallorquins entre altres, i que l'objectiu últim era la independència dels
PaÏsos Catalans; també de Països Catalans i de la seua independència i
unificació parlava fa menys d'un any l'actual conseller d'educació de la
Generalitat Valenciana, i eixe es precisament el problema que majoritàriament
tenen els que, amb tot el dret del mon, se senten a la volta valencians i
espanyols, que acceptar l'assimilació entre valencià i catalá, es entrar en el
joc d'alguns, evidentment no tots, que en l'única llengua veuen una única
cultura, i en l'única cultura, veuen una única nació, i ahí em tocat ferro.
Dia als
anys seixanta Joan Fuster, en el seu to pamfletari habitual, que “Tenim dret a
esperar –per molt llunyana que se'ns presenti aquesta esperança-, que un dia
serà suficient dir català per al.ludir a la
nostra condició de poble únic”. Efectivament, repetim, eixa es la meta del
catalanisme polític, i per això el seu camí es acostumar-nos a dir que parlem
català (podien dir valencià, inclús donant per assentat que fora la mateixa
llengua, com per cert la nomena nostre Estatut), i que donat que tots parlem
català passar a defendre que tots tenim, com ja he dit, una mateixa cultura, la
cultura catalana, que a la mateixa vegada es distinta de qualsevol altra, i
finalment si tenim una mateixa, i única llengua, i per lo tant una mateix i
única cultura, finalment tenim una mateixa i única nació, la nació catalana.
Realment
l'argumentari, si no ens parem en masa detalls pot paréixer impecable, però si
eu fem encara que siga superficialment, es cau per tots els costats. Mes enllà
de les disquisicións lingüístiques que puguem fer, si la cultura es basa en la
llengua, ¿què passa per eixemple amb els escriptors valencians que utilitzen l'espanyol?,
¿no formen part de la cultura valenciana autors com Azorín, Miguel Hernández,
Rafael Chirbes, Gabriel Miró o Max Aub, per dir-ne sols alguns?, i ¿no tenim
dret a sentir com a propits a Cervantes, Machado, Lorca, Valle Inclán o Pio
Baroja, pel fet de no haver-hi nascut a la “nació catalana”?, ¿per qué hem de
conformar-nos en una sola llengua, per molt que la vullguem, i la volem, i no
em de tindre com a pròpia l'espanyola i la immensa cultura que d'ella ens pertany?
Passar d'eixa assimilació entre llengua i cultura a reivindicar una única nació
es simplement ridícul, es com reduir tot un gran mon que les noves tecnologies
ens obrin de par en par, a un altre xicotet, provincià, ètnic, repetisc,
ridícul.
Es possible
que algú pense que estic exagerant en aquets escrit, però si es pillen la
molèstia de repassar les estatuts d'alguns partits polítics i organitzacións
culturals valencianes (i catalanes amb forta influencia en eixes valencianes)
voran que no es així. Al final cadascú te dret a pensar i a defendre el que
estime convenient, faltaria mes, però no puc mes que lamentar que per eixa
sensació que molts valencians tenen que a partir de la llengua les volen dur a
entelèquies polítiques que simplement avorrixen, la nostra llengua valenciana,
la que hem parlat des dels primers moments de la nostra vida, la que hem utilitzat
sense complexes per exemple quant fa quaranta anys anaven a la ciutat de
València, i mols dels que ara ens volen vendre la burra del catalanisme, “hablaban
castellano porque era más fino (i molts d'ells seguixen parlant-lo en la
família)”, la que estimem com un dels grans tresors de la nostra cultura (però
no l'únic), les l'estiguen fent avorrir. En diu un estimat amic de Beneixama
que està mes que de volta de la política, que qui mes mal ha fet al valencià
sons els que l'utilitzen com a traga-la. Estic admirat de la seua
clarividència.
domingo, 16 de agosto de 2015
LA VELOCIDAD DE LA LUZ, de Javier Cercas
El libro ya tiene años (2005), pero reconozco que después de
leer la exitosa novela Soldados de Salamina,
me daba cierta pereza volver a un autor que lo parecía de bestsellers; estaba equivocado y me alegro de haberlo descubierto a
tiempo.
La novela empieza como pareciendo contar una historia
corriente, entre autobiográfica y reflexiva en torno a la brutalidad de la
guerra, para ello se sirve de la de Vietman, aquella tragedia de los años
sesenta y setenta con la que los niños y adolescentes de la época convivíamos
casi a diario a golpe de telediario y película de Hollywood. Pero pronto nos
abre un mundo más denso y más extenso, más complejo y a la vez cercano a la
realidad cotidiana de cada cual.
El relato en sí transita desde la primera a la última página
sobre la tenue línea que separa la realidad del narrador: la ilusión de un
joven Cercas que quiere ser escritor, su estancia durante un par de años en la universidad
americana de Urbana, su matrimonio y su hijo (aquí arriesga hasta el borde de
un abismo trágico), el éxito y sus perversos efectos tras la publicación de una
novela anterior (se entiende, Soldados de
Salamina) … , con la ficción que aportan una vida por los subsuelos de una
gran ciudad (¿) o el trágico accidente que destroza su familia, por poner solo
dos ejemplos, de manera que cuando acabamos su lectura no sabemos a ciencia
cierta incluso si quien es la piedra
angular del relato, el controvertido exsoldado e inteligente lector Rodney Falk,
abatido hasta el suicidio por un terrible mal de conciencia, existió realmente
o no. De cualquier forma poco a poco vamos descubriendo que todo eso es lo de
menos, porque lo que realmente importa no es tanto conocer las barbaridades que
se cometieron en una guerra como cualquier otra, ni siquiera la influencia que
la misma podía tener en una familia ordinaria de una sociedad como la norteamericana,
sino ver como la ciénaga de esa guerra concreta se parece cada vez más a la ciénaga
en la que está hundido el narrador y a través suyo cada lector. Como la cotidiana
mirada en el espejo de cada uno de nosotros en determinados momentos de la vida,
nos puede mostrar la crueldad y la podredumbre por la que tan a menudo
transitamos quizás sin darnos cuenta. Como los dos caminos de desilusión por lo
que el autor nos conduce en su relato corren uno frente al otro hasta unirse, a
la velocidad de la luz, porque al final todas las historia que se cuentan son
una misma historia.
Con un lenguaje sencillo Javier Cercas consigue atrapar al
lector en un torbellino de desazón psicológica, con la valentía añadida de
asumir riesgos en lo personal hasta el extremo de convertir parte del mismo en
una ficticia autobiografía cruel consigo mismo.
martes, 11 de agosto de 2015
El debate catalán (35)
Dice Julio Camba hablando de los hechos diferenciales en 'Haciendo de República' (1934):
“Los hay en Cataluña con respecto a España, y en Barcelona con respecto a Cataluña, y en la rambla de Canaletas con respecto a Barcelona, y en cualquier casa de la rambla de Canaletas con respecto a la rambla en general. En todas partes hay hechos diferenciales, pero la cuestión está en si debe uno cultivarlos o debe, por el contrario, dedicarse al cultivo de los hechos igualitarios”.
“Los hay en Cataluña con respecto a España, y en Barcelona con respecto a Cataluña, y en la rambla de Canaletas con respecto a Barcelona, y en cualquier casa de la rambla de Canaletas con respecto a la rambla en general. En todas partes hay hechos diferenciales, pero la cuestión está en si debe uno cultivarlos o debe, por el contrario, dedicarse al cultivo de los hechos igualitarios”.
miércoles, 29 de julio de 2015
El debate catalán (34)
Una interesante reflexión del catalán Xavier Vidal-Folch, que hasta ahora parece haber pasado inadvertida, en su artículo de El País, de hoy.
Un "Golpe" para Cataluña
Un "Golpe" para Cataluña
domingo, 26 de julio de 2015
HOMBRES BUENOS, de Arturo Pérez-Reverte
Serán fundamentalmente los dos últimos tercios del siglo
XVIII en Francia, los que darán nombre a la centuria y zarandearán como un
terremoto con epicentro en París, las ideas y las estructuras políticas y
sociales de toda Europa; el Siglo de las Luces, se convertirá en la gran
referencia de la lucha sin cuartel entre el oscurantismo y la razón, entre el
encorsetamiento impuesto por una religión acostumbrada a dirigir vidas y reinos
y la fuerza liberadora de la nueva filosofía inspirada por Rouseau, Voltaire o Montesquieu
entre otros. La edición entre 1751 y 1780 de la Encyclopédie de Diderot y d’Alembert será en cierto modo la
condensación de todas esas nuevas ideas ofrecidas al mundo.
Ese es el marco en que se mueve la historia de Hombres buenos (Alfaguara, 2015), y lo
hace su autor a partir de tener entre sus manos esa primera edición de la
Enciclopedia que se guarda en la biblioteca de la Real Academia de la Lengua de
la que es miembro, e indagar en las peripecias que la ilustre institución
sufrió para su compra, tarea encargada a dos de sus académicos, don Pedro
Zárate y don Hermógenes Molina, en un
momento además en que la Inquisición la tenía prohibida.
Si algo caracteriza las novelas de Pérez Reverte es su
meticulosa preparación de cualquier detalle histórico, geográfico o técnico de
los que se utilizan en el relato, y la novedad en su último libro, que a su vez
le da frescura y en cierta forma hace partícipe al lector de su génesis, son
los capítulos que va intercalando en donde pregunta a especialistas como Carmen
Iglesias o Francisco Rico, o a la propietaria de una librería de viejo a las
orillas del Sena, informaciones que después utilizará en la obra.
En Hombres buenos
aparece una confrontación a cuatro bandas capitaneadas a su vez por sus cuatro
protagonistas principales, todos ellos académicos de la RAE: por una parte los
ya citados Pedro Zárate, máximo representante de las nuevas ideas ilustradas y
hacia quien el autor parece demostrar mayor simpatía, y el bibliotecario de la institución
Hermógenes Molina, hombre culto, razonable, que comparte las ideas ilustradas
sin renunciar a su condición de católico convencido. Por otra parte el reaccionario
periodista Manuel Higueruela, enemigo acérrimo de la nueva filosofía y Justo
Sánchez Terrón, un mediocre intelectual auto convencido de ser el mejor
representante de las nuevas ideas. Entre ellos se irán hilvanando alianzas, amistades e intereses, en lo que en último caso es la representación de un
enfrentamiento poliédrico entre lo viejo y lo nuevo, situados ambos más allá de
las trincheras previsibles.
La novela carece, pese a la escena del duelo que presenta en
París y un violento final en el que los académicos recuperan la obra a punto de
ser destruida, de momentos vibrantes que tensionen el relato, pero quizás
tampoco se trataba de eso cuando se tiene la pretensión de ser fiel a los
acontecimientos que realmente ocurrieron. Por otra parte, de forma intencionada
o no, creemos que sí, Reverte nos va haciendo una lectura actualizada de los hechos,
es como si al leer lo acontecido hace más de doscientos años estuviésemos escudriñando
las páginas de opinión de un periódico de hoy mismo.
Quizás no sea la mejor sus novelas, pero es imprescindible
para quienes siguen la obra de Pérez-Reverte y desean conocer un poco mejor las
inquietudes de siglo XVIII en Francia y España.
jueves, 23 de julio de 2015
El debate catalán (33)
Hoy aparece en El País un artículo del escritor Santiago Roncagliolo que no puedo dejar de recomendaros. Los nacionalistas, empezamos a saberlo también en Valencia y me temo que tendremos múltiples ejemplos durante los próximos cuatro años, suelen hablar de cultura auto situándose sobre un peldaño superior, como revestidos de una autoridad intelectual desde la que poder menospreciar la opinión contraria: la historia, las tradiciones, el lenguaje, la literatura..., son como ellos las entienden, los otros, pobres ignorantes, poseídos por una "cultura extraña", no pueden sino perder resortes de expresión. Nunca pues llegaremos a entender las bondades pedagógicas de la inmersión linguística al catalán (?), nunca a ser conscientes de la fortaleza de nuestra "única" cultura subyugada, nunca a asumir que poder hablar castellano y tenerlo como lengua propia junto al valenciano, nos priva de las delicias de la etnia.
Quizás desde nuestra ignorancia lleguemos a pensar algún día, que es precisamente ella la que nos hace grandes.
domingo, 12 de julio de 2015
El "problema" de España XII
Es cierto que nuestros ilustrados nunca tuvieron la
iniciativa intelectual, y por lo tanto no dejaron el sedimento de cualquiera de
los autores de las “Luces” francesas. Aquí no hay un Voltaire, ni un Diderot,
ni mucho menos un Rousseau, y ello se debe en gran parte al ambiente general
que se vive en la España del siglo XVIII, a la falta de libertad de pensamiento,
al dominio que una iglesia ultramontana ejercía incluso contra los intentos
regios de modernización de Carlos III; y a pesar de ello son fundamentales para
entender lo que serán los dos siglos siguientes. Moratín describe así ese
ambiente contradictorio en que viven:
“… la edad en que
vivimos nos es muy poco favorable: si vamos con la corriente, y le hablamos el
lenguaje de los crédulos, nos burlan los extranjeros, y aún dentro de casa
hallaremos quien nos tenga por tontos; y si tratamos de disipar errores
funestos, y enseñar al que no sabe, la santa y general Inquisición nos aplicará
los remedios que acostumbra”.
sábado, 20 de junio de 2015
Reflexión y razón
¿Firmarías esta afirmación o crees que es un impedimento al avance intelectual?
"... la especulación -entendida en su acepción reflexiva- comienza allí donde concluye el imperio de la sana razón; para poderse consagrar a ella es necesario o carecer de razón o haberla perdido".
"... la especulación -entendida en su acepción reflexiva- comienza allí donde concluye el imperio de la sana razón; para poderse consagrar a ella es necesario o carecer de razón o haberla perdido".
Cartas de Jhering. "Jurisprudencia en broma y en serio". 1880
jueves, 18 de junio de 2015
Opinión a contracorriente
"Las redes sociales le dan derecho de palabra a legiones de imbéciles que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la colectividad",... "enseguida (a éstos) los callaban, mientras que ahora tienen el mismo derecho de palabra de un premio Nobel. Es una invasión de imbéciles".
Umberto Eco
jueves, 4 de diciembre de 2014
El "problema" de España XI
El dramaturgo Leandro Fernández de Moratín (1760-1828),
ilustrado testigo de acontecimientos tan trascendentales como el final del
Antiguo Régimen, la guerra de la Independencia o el desastroso reinado de
Fernando VII, mostró siempre una preocupación especial por la cultura y el
trabajo. Admirador e incansable viajero por Europa, desde allí examinó en
ocasiones, para añorarla o para criticarla, la vida en España.
En sus Obras Póstumas leemos:
“¡No es desgracia nuestra que cuanto se hace, dirigido a la
utilidad pública, si uno lo emprende viene otro al instante que lo abandona y
lo destruye! ¿Cuándo se educará la nación? ¿Cuándo se generalizarán las ideas
de economía política, y convendrán los que gobiernan en no abandonar jamás lo
que es urgente, lo que es conocidamente útil, y cesará el empeño funesto que
los agita, de aniquilar y deshacer lo que sus predecesores fomentaron?”
No sabéis como me suena todo esto, ….
domingo, 16 de noviembre de 2014
Entre la originalidad y la coincidencia
"La civilización española posee indiscutiblemente su originalidad y su singularidad, pero ¿es radicalmente ajena a los grandes movimientos que caracterizan al Occidente europeo? No hay ningún motivo serio para pensarlo.
.../...
Uno tiene a veces la impresión de que son los mismos españoles los que han contribuido a difundir la leyenda negra, al insistir con excesivo masoquismo sobre determinados aspectos del pasado de su patria: la expulsión de los judíos y de los moriscos, la Inquisición, la violencia en la conquista de América... Cada nación tiene en su historia sus páginas negras, pero, en general, se las considera como acontecimientos que pertenecen a un pasado histórico que no tienen por qué empañar definitivamente la imagen de la nación."
.../...
Uno tiene a veces la impresión de que son los mismos españoles los que han contribuido a difundir la leyenda negra, al insistir con excesivo masoquismo sobre determinados aspectos del pasado de su patria: la expulsión de los judíos y de los moriscos, la Inquisición, la violencia en la conquista de América... Cada nación tiene en su historia sus páginas negras, pero, en general, se las considera como acontecimientos que pertenecen a un pasado histórico que no tienen por qué empañar definitivamente la imagen de la nación."
Joseph Pérez. Historia de España
viernes, 14 de noviembre de 2014
Sobre la inmortalidad...?
"Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal."
El Aleph. Jorge Luis Borges
domingo, 9 de noviembre de 2014
9 de noviembre
Hoy
hemos podido refrescar las imágenes de aquella noche berlinesa. Creo que era el
Ministro del Interior de la República Democrática de Alemania quien anunciaba
primero que no se reprimiría el paso de disidentes hacia la parte Federal; a
partir de ahí, miles de alemanes de ambos lados se encontraron ante el
dramático Muro de la Vergüenza, como lo había calificado Willy Brandt siendo
alcalde de Berlín, unos para saltarlo, otros para darles la bienvenida y al
final todos para derribarlo. Picos, martillos, palas, todo valía en una tarea
que significaba pasar de la desolación, de la represión, del comunismo en su
peor versión, a la libertad.
La
caída del muro de Berlín hace hoy justo veinticinco años supuso la señal más
plástica del derrumbe de los regímenes comunistas en Europa, el final de una
silente pero trágica guerra fría iniciada tras los rescoldos de la Segunda
Guerra Mundial. Todos pensábamos en aquel momento que nada sería igual en el
futuro, que por fin Europa en particular y el mundo en general habrían
aprendido la dolorosa lección de la que durante décadas fueron tristes protagonistas.
Durante estos veinticinco años la Europa democrática se ha hecho más grande,
nuevos países, entre ellos España, se han unido a un club en el que a cambio de
soberanía, se garantizaba un futuro lleno de prosperidad, de paz y de
libertades. Hoy, por desgracia, el panorama que se atisba en el medio plazo es
distinto. La guerra de los Balcanes primero, el actual conflicto en Ucrania, la
ascendente tensión entre Rusia y el resto de países europeos, los
desequilibrios aparecidos durante la crisis económica y el incremento de los
sentimientos nacionalistas, así como los nuevos populismos de diferente vitola,
deben ser un motivo de preocupación y reflexión para todos los europeos.
El
azar (no creo que estuviese planificado) ha querido que el aniversario de la caída
del Muro de Berlín haya coincidido con el simulacro de referéndum promovido por
los partidos independentistas en Cataluña, en lo que desde mi punto de vista es
el mayor órdago nunca lanzado contra la unidad del Estado y la paz en Europa, dado el efecto contagio que puede tener. Curiosa coincidencia,
el valor simbólico del derrumbe de fronteras con el deseo ultramontano del
levantamiento de otras nuevas. Ya nos hemos referido a que la primera batalla
que se gana o que se pierde es siempre la de las palabras, y hay que reconocer
que dando por bueno el “derecho a decidir de un pueblo”, unos han ganado mucho
y otros, en la misma proporción, han sido en ese punto derrotados.
Se
quiera vestir como se quiera, aceptar que unos pueden decidir sobre algo que es
de todos, significa consentir que la mayoría no tiene derecho a opinar sobre
algo que le pertenece, y que ese derecho se pierde a favor de una minoría,
quizás más organizada, acaso más vociferante, pero en cualquier caso, minoría.
En otras palabras y ya está bien de buenismos estúpidos: cada vez que los
nacionalistas catalanes apelan a su derecho a decidir sobre la unidad de
España, con las consecuencias históricas, sociales, culturales, económicas,
etc., que eso supone, nos están robando al resto de los españoles ese mismo
derecho, nos están despojando de la más importante cualidad de ciudadanía que
es la igualdad democrática, nos están convirtiendo en ciudadanos de segunda,
inferiores en derechos y superiores en obligaciones, no están, digámoslo de una
vez, insultando, menospreciando y ofendiendo, porque su reclamación de un
derecho supone simple y llanamente la obligada renuncia de ese mismo derecho por
parte del resto.
Pero
la gran pregunta en estos momentos es que hacer. Los errores cometidos ya los
sabemos todos: el inicial activismo social y político de una minoría
nacionalista frente a la actitud “vaga” del resto; la debilidad tradicional de
la idea de España sobre todo en amplios sectores de la izquierda política que,
al contrario de lo ocurrido hasta prácticamente la guerra civil, ligaba la idea
de lo español con lo fascista; el
sistema electoral favorable a las minorías nacionalistas en detrimento de los
partidos con vocación nacional; el permanente chantajeo y la imperdonable
dejación de los partidos mayoritarios, PP y PSOE, que año tras año negociaban
el apoyo puntual de sus iniciativas parlamentarias a cambio de nuevas
trasferencias de carácter permanente; la renuncia más absoluta e incomprensible
de esos mismos partidos a favor del gobierno autonómico catalán en el
ejercicio de todas las competencias de educación, los medios de comunicación,
etc.; la permisividad ante el reiterado incumplimiento por parte del gobierno
autonómico de las leyes y las sentencias judiciales en temas como la lengua y
la libertad en su uso; la construcción de las principales vías de comunicación de
España con el resto de Europa, por carretera o ferroviarias, de las grandes
conexiones eléctricas o gasísticas y tantas otras infraestructuras siempre a
través de Cataluña o del País Vasco, sin acometer un gran corredor aragonés,
al albur de las presiones de los políticos nacionalistas que sabían del poder
que así lograban; en definitiva, la permanente abdicación, la más absoluta
falta de respuesta del Estado, en su estamento político pero también en el social,
ante la iniciativa constante, persistente y eficaz de las élites políticas
nacionalistas.
Sinceramente
creo que, a no ser que España en su conjunto y principalmente sus representantes
políticos, opte por la aceptación de una derrota en su versión más cobarde, el “choque
de trenes” está servido. Mañana los sectores soberanistas que han impulsado la pseudoconsulta, aunque ésta carezca de
las mínimas garantías democráticas, se mostrarán en estado de éxtasis ante su
éxito; el Presidente del Gobierno seguirá con su tradicional calma chicha,
minimizando los efectos de dichos resultados; el secretario general del PSOE continuará
con sus apelaciones al federalismo y la reforma de la Constitución, sin querer entender
que los independentistas ya no están es eso. A corto plazo no veo solución que
no sea traumática para todos, aunque no me atrevo a puntuar en qué grado. A
largo plazo, y coincidiendo con la idea de Spengler de que la nación está fundada sobre una idea, creo que hay mucho trabajo
por delante, de generaciones, para intentar unir cabos, para que la idea de lo
español incluya también a los catalanes, como a los vascos o los valencianos
(ojo con las futuras presiones que nos vienen encima con lo de els països catalans). El Estado deberá
ser fuerte y los grandes partidos tendrán que estar dispuestos a pactar entre
ellos para no permitir más cesiones de soberanía y en la medida que se pueda,
recuperar las que se le han hurtado. No son permisibles más acomplejamientos,
más miedos, más palabras sin contenido. Hará falta inteligencia y capacidad de
diálogo, pero sabiendo a las claras a quien se tiene enfrente y cuáles son sus
propósitos.
domingo, 2 de noviembre de 2014
Libros, historias y referencias
Han caído en mis manos en la últimas semanas varios libros
de historia de distinto pelaje pero siempre interesantes. El primero es Reyes
Forales Medievales del Reino de Valencia, de José Vicente Gómez
Bayarri. Bayarri es Catedrático de Historia y miembro de la Real Academia de
Cultura Valenciana. A lo largo de más de trescientas páginas nos detalla las
semblanzas personales, los conflictos de política y armas, las principales decisiones
de las Cortes Valencianas, las distintas emisiones de monedas, etc., de los
reyes que ocuparon tal magistratura desde la creación del Reino por Jaume I,
hasta la unión de las Coronas de Aragón y Castilla en las personas de Fernando e
Isabel respectivamente. Se trata de un libro descriptivo, cronológico y repleto
de datos, bueno para entender el cuando
y el como, pero corto en lo que se
refiere al porqué. Adecuado para
quien desee una primera aproximación a nuestra historia medieval, a partir de
la cual profundizar en las razones de los distintos comportamientos.
El segundo es La Corona de Aragón. Manipulación, mito e
historia, obra del también Catedrático y prolífico escritor José Luis
Corral, tiene además la virtud de ofrecer una óptica “aragonesa” del periodo
histórico que trata: Corral nació en la zaragozana Daroca e imparte clases en
su Universidad. Como el autor afirma en la primera línea de la Introducción, se
trata de un libro de Historia y por ello no obvia ni fechas ni hechos, pero
incide de manera acertada en la amplia mitología y exageradas tergiversaciones se
han escrito sobre la Corona de Aragón, principalmente desde los antiguos
Condados Catalanes, en su ansia por justificar opciones que no son más que políticas.
Un simple repaso al índice y sus anexos nos deja claras las intenciones de la
obra: “La falsificación de la historia de la Corona de Aragón”, “¿Qué fue la
Corona de Aragón?”, “Las intitulaciones de los reyes de Aragón y soberanos de
la Corona de Aragón”, etc., exponiendo con meridiana claridad que la misma “No
constituye ninguna “federación”, ni “confederación” de Estados”, y que “Los
Estados que integran la Corona de Aragón mantienen sus propias leyes (Fueros de
Aragón, Usatges en Cataluña o Furs en Valencia) y sus instituciones,
pero bajo un mismo soberano”; una Corona en fin, que “se sostiene en sus
soberanos y en la continuidad de su linaje”, y que desaparecerá precisamente
cuando con la muerte sin descendencia de Carlos II el Hechizado, se acabe dicho linaje y la Corona de Aragón junto al
resto de Coronas hispánicas, entre en una cruenta y larga guerra civil de la
que a fin saldrá victorioso el Borbón Felipe V, precisamente el mismo al que
Carlos II había nombrado heredero en su testamento de 3 de octubre de 1700. Un
libro altamente recomendable y más ahora, con la cantidad de historietas que algunos nos cuentan.
El tercero de los libros es Historia de la nación y del
nacionalismo español, obra magna de más de mil quinientas páginas,
dirigida por Antonio Morales Moya, Juan Pablo Fusi Aizpurúa y Andrés de Blas
Guerrero, y en la que participan un total de cuarenta y ocho autores,
especialistas en las distintas áreas que se estudian. Se trata de una obra de
lectura y relecturas permanentes porque va a ser muy difícil a partir de su
aparición hablar de los orígenes mitológicos de España, de su extensa Edad
Media o las Crónicas medievales, de la “ideología” de la época imperial, o la
del romanticismo, o de las distintas corrientes culturales por poner unos
ejemplos, sin acudir a ella ni considerar las referencias que ofrece. Fruto
como queda dicho del trabajo de muchos autores, podría parecer en principio
contradictoria en sí misma puesto que llega a ofrecer versiones distintas de
unos mismos hechos, pero es ahí precisamente donde está su valor, en que lejos
de contradecirse se complementa con la riqueza de la discrepancia haciendo
buena quizás aquella arriesgada cita de Paul Valéry de que la historia
justifica lo que se desea, no enseñando nada porque lo contiene todo y da
ejemplo de todo. Libro apropiado para quien se acerque a la historia con ánimo
de aprendizaje del que se pase a una reflexión profunda sobre aquello que somos
y del porqué lo somos.
El cuarto libro es Historia mínima de España, de Juan
Pablo Fusi Aizpurúa. Fusi forma parte de ese grupo de historiadores, junto con
Antonio Domínguez, Santos Juliá, Vicens Vives, García de Cortázar, José Carlos
Mainer, García Cárcel, Carmen Iglesias, Fontana y algunos otros, que han sabido
unir al estudio e investigación de la historia, la difusión popular de la
misma, sacándola de las selectas aulas universitarias para hacerla comprensible
al lector simplemente interesado. Es posible que sea un atrevimiento por mi
parte afirmar esto, pero creo que son quienes mejor han sabido coger el testigo
modernizador de nuestra historiografía, iniciado por los grandes hispanistas ingleses y
franceses como Joseph Pérez, Hugh Thomas, Elliott, Bonassie, etc., superando
las primeras interpretaciones de los Sanchez Albornoz, Pidal, Castro o Madariaga,
por poner algunos ejemplos. En esa línea el libro de Fusi es un extraordinario
compendio, en trescientas páginas, de la historia de España desde su
prehistoria hasta la actual época democrática. Necesariamente debe ser un libro
de resúmenes e interpretaciones generales pero precisamente por eso es tan
valioso para quien desee tener un mínimo conocimiento histórico de su nación. El
texto se estructura en seis grandes bloques temáticos: La formación de Hispania,
La España Medieval, La España Imperial, El siglo XVIII español: el fin del Antiguo
Régimen, España 1808-1939: la debilidad del estado nacional y De la dictadura a
la democracia. Sin
menoscabo de que pueda cada cual matizar alguna de esas interpretaciones, es un libro absolutamente recomendable. Si quien esto
escribe tuviese alguna influencia en el Ministerio de Educación (y en los
diecisiete ministeritos autonómicos), propondría que no acabase ningún estudiante
sus estudios de enseñanza media, cualquiera que fuese la rama, sin haber estudiado
este libro.
jueves, 23 de octubre de 2014
El debate catalán (32)
Hui ens fem ressò d'un nou informe econòmic en què es recullen les conseqüències d'una hipotètica independència de Catalunya. Molt interesant.
Informe de Societat Civil Catalana
Informe de Societat Civil Catalana
sábado, 11 de octubre de 2014
12 d'octubre
Demá es 12 d'octubre, Dia Nacional d'Espanya. No vorem concentracions multitudinàries per commemorar fets històrics ni grans projectes de futur, no escoltarem als intel·lectual, sempre tan "prudents" en aquestos assumptes, ni als grans empresaris, ni a persones d'especial rellevància social, reflexionar al voltant del fet nacional, potser alguns actes institucionals acartonats sols interromputs per la vehemència o la impotència d'algun espectador.
A l'espera de dies millors, ens quedem amb alguna reflexió que ve d'un francés, que coses. Es tracta d'Ernest Renan i la pronuncià en una conferencia a la Universitat de la Sorbona, allà per l'any 1882:
“l'home no és esclau ni de la raça, ni de la seua llengua, ni de la seua religió, ni del curs dels rius, ni de la direcció de les cadenes muntanyoses. Una gran agregació d'hòmens, sana d'esperit i càlida de cor, crea una consciència moral que s'anomena nació. Mentres eixa consciència moral demostre tindre força pels sacrificis que exigix l'abdicació de l'individu en benefici de la comunitat, la nació serà legítima, tindrà dret a existir”.
A l'espera de dies millors, ens quedem amb alguna reflexió que ve d'un francés, que coses. Es tracta d'Ernest Renan i la pronuncià en una conferencia a la Universitat de la Sorbona, allà per l'any 1882:
“l'home no és esclau ni de la raça, ni de la seua llengua, ni de la seua religió, ni del curs dels rius, ni de la direcció de les cadenes muntanyoses. Una gran agregació d'hòmens, sana d'esperit i càlida de cor, crea una consciència moral que s'anomena nació. Mentres eixa consciència moral demostre tindre força pels sacrificis que exigix l'abdicació de l'individu en benefici de la comunitat, la nació serà legítima, tindrà dret a existir”.
martes, 7 de octubre de 2014
El debate catalán (31)
Hoy traemos un buen artículo de José Oneto. Se acerca el 9 de noviembre y con él, cada vez los presagios son más tenebrosos.
Al hilo del artículo del Financial Times pienso en el tremendo egoísmo del nacionalismo catalán: tras el mitificado 1714, Cataluña alcanzó su gran desarrollo económico gracias a las medidas "unificadoras" implantadas por la nueva dinastía de los Borbones; con la implantación de barreras arancelarias impulsadas siempre por políticos catalanes, se protegió extraordinariamente la industria textil catalana, perjudicándose la producción lanera del resto de España; incluso con las dictaduras de Primo de Rivera y Franco Cataluña se vio favorecida por un trato de favor en cuanto a las inversiones públicas se trataba. La aportación de trabajadores de Andalucía, Extremadura y Castilla hizo el resto desequilibrando definitivamente el desarrollo económico peninsular. En estos momentos, de no ser por el respaldo del Estado, Cataluña sería incapaz de financiar su tremendo déficit, el mayor de todas las autonomías.
El pago a todo ello impulsado por el nacionalismo es el contínuo menosprecio, el victimismo insultante que presenta a las zonas más pobres como verdugos de una zona rica como es Cataluña y al final, una creciente desconfianza de los inversores hacia todo el Estado, un peso insoportable que lastra cualquier signo de recuperación.
En algún momento deberemos dejar de estar a la defensiva y decir las cosas claras, exigir no solo respeto a la ley, que también, sino un trato más justo hacia el resto de España, alzar la voz contra un sistema educativo falseador y perverso que ha sembrado odio valiéndose de las libertades conseguidas desde la Transición, dejar claro que el resto de los españoles también tenemos derecho a opinar y votar sobre la ruptura de nuestro Estado, y que nadie, por muchas banderas y por muchos gritos que lancen, tiene el derecho a privarnos de ello: no por ser nacionalistas son más que el resto.
Si el choque de trenes se produce porque los dirigentes nacionalistas parece que no desean otra cosa, ojalá nos coja a todos con fuerzas suficientes. Arrugarse en estos momentos sería imperdonable.
Financial Times anuncia una crisis devastadora
Al hilo del artículo del Financial Times pienso en el tremendo egoísmo del nacionalismo catalán: tras el mitificado 1714, Cataluña alcanzó su gran desarrollo económico gracias a las medidas "unificadoras" implantadas por la nueva dinastía de los Borbones; con la implantación de barreras arancelarias impulsadas siempre por políticos catalanes, se protegió extraordinariamente la industria textil catalana, perjudicándose la producción lanera del resto de España; incluso con las dictaduras de Primo de Rivera y Franco Cataluña se vio favorecida por un trato de favor en cuanto a las inversiones públicas se trataba. La aportación de trabajadores de Andalucía, Extremadura y Castilla hizo el resto desequilibrando definitivamente el desarrollo económico peninsular. En estos momentos, de no ser por el respaldo del Estado, Cataluña sería incapaz de financiar su tremendo déficit, el mayor de todas las autonomías.
El pago a todo ello impulsado por el nacionalismo es el contínuo menosprecio, el victimismo insultante que presenta a las zonas más pobres como verdugos de una zona rica como es Cataluña y al final, una creciente desconfianza de los inversores hacia todo el Estado, un peso insoportable que lastra cualquier signo de recuperación.
En algún momento deberemos dejar de estar a la defensiva y decir las cosas claras, exigir no solo respeto a la ley, que también, sino un trato más justo hacia el resto de España, alzar la voz contra un sistema educativo falseador y perverso que ha sembrado odio valiéndose de las libertades conseguidas desde la Transición, dejar claro que el resto de los españoles también tenemos derecho a opinar y votar sobre la ruptura de nuestro Estado, y que nadie, por muchas banderas y por muchos gritos que lancen, tiene el derecho a privarnos de ello: no por ser nacionalistas son más que el resto.
Si el choque de trenes se produce porque los dirigentes nacionalistas parece que no desean otra cosa, ojalá nos coja a todos con fuerzas suficientes. Arrugarse en estos momentos sería imperdonable.
Financial Times anuncia una crisis devastadora
domingo, 21 de septiembre de 2014
LAS CIUDADES Y LOS ESCRITORES, de Fernando Savater.
La relación de los creadores con los lugares donde han
nacido o vivido siempre suele ser fructífera; ejemplos como Woody Allen con
Manhattan o el Greco con Toledo son pruebas de ello que además hacen patente
que se trata de una cualidad intemporal y multidisciplinaria. Con los
escritores sucede lo mismo, y de algunos de ellos nos habla Fernando Savater en
su ensayo Las ciudades y los escritores
(Debate, 2013).
Comienza con Franz Kafka y su Praga a caballo entre los
siglos XIX y XX: la ventana de su vivienda, el padecimiento de los judíos en
Centroeuropa, la propia configuración de la ciudad, etc., son relacionados con
aspectos centrales de su obra. Posiblemente es el mejor capítulo de la obra de
Savater. A éste le siguen Borges y Buenos Aires, con acertados comentarios a
cerca de su escritura fantástica, su creadora ceguera y las estériles polémicas
por los comentarios políticos del argentino; Chile y Neruda, hedonista y bon vivant, cuyo compromiso político ensombrece
posiblemente la calidad de su obra; Londres y Virginia Woolf, feminista, ávida
lectora desde la infancia, atormentada y suicida;
Lisboa y el Fernando Pessoa de las múltiples personalidades; la renacentista
Florencia de un Dante Alighieri “padre de Europa” y residente en el infierno
dantesco del castillo Malaspina; el País Vasco y Pío Baroja, individualista,
inconformista y contradictorio, sobre el que Savater no acaba de relacionar con
el medio; México y Octavio Paz, trasunto de la tradición de la modernidad;
Stevenson y Edimburgo con su antagónico de los mares del sur; el Madrid de Lope
y Quevedo, poco explotado por el autor quizás porque la ciudad tampoco ha
sabido recrearse en tan extraordinario siglo de oro; Paris y los existencialistas,
vanguardias y cementerio de Montparnasse compartidos por Sartre, Simone de
Beauvoir y Camus; Chateaubriand y la Bretaña, romanticismo e inconformidad sin
motivo cierto; y Dublín y Yeats, vientos celtas que arrastran unas nubes en las
que el irlandés busca su destino.
Si tuviésemos que sacar
un denominador común al libro quizás sería la notable influencia que siempre
tiene la infancia-ciudad de cada uno
de los autores con su posterior obra literaria, corroborando la idea de que
entre las páginas escritas por cualquier autor siempre suelen esconderse
pasajes autobiográficos. También la permanente incomodidad del poder reinante
en cada uno de los territorios con sus escritores, que a la postre serán sus
mejores publicistas, y otras que el lector debe obtener si cuenta con la
suficiente paciencia.
Como nota no tan acertada, y contrariamente a lo que cabría
esperar a tenor de su título, creo que Savater no profundiza lo suficiente en
la estricta relación de los autores con sus respectivas ciudades, sin duda
hubiese podido extraer y detallar referencias más concretas entre unas y otras,
oportunidad lamentablemente perdida.
Con todo, un buen libro de exquisita redacción, como no
puede ser menos viniendo de quien viene, recomendable para valorar aún más si
cabe el valor humano de la literatura.
martes, 16 de septiembre de 2014
La Corona de Aragón
"Solo la monarquía los une y, por ser una prerrogativa real, la política exterior, es decir, todo lo concerniente a las alianzas, guerras y tratados con los dominios de otros soberanos".
José Luis Corral
Catedrático de Historia Medieval
martes, 26 de agosto de 2014
LA METAMORFOSIS, de Franz Kafka
“Al despertar Gregorio
Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido
en un monstruoso insecto. Se hallaba
echado sobre el duro caparazón de su espalda, y, al alzar un poco la cabeza,
vio la figura convexa de su vientre oscuro, surcado por curvadas callosidades,…
-¿Qué me ha sucedido?”. Si alguien escribiera éste párrafo hoy, podría
tratarse de algún autor de literatura fantástica, tipo Crónicas de Narnia o así, pero sin duda estas poco más de ochenta
páginas del relato de Kafka superan con creces esa calificación.
Con asombrosa normalidad el relato nos presenta a un joven,
un “viajante” de comercio, que un día cualquiera despierta convertido en una
cucaracha de aspecto asqueroso, y es precisamente esa normalidad lo que se
convierte en intranquilidad para el lector, ¿estamos ante una descripción “real”
y es el sueño de alguien que cree estar despierto cuando simplemente se encuentra
en estado somnoliente?
Pasada la cuestión inicial que nunca llegaremos a descifrar
con claridad, no encontramos en un punto de partida absurdo que contrariamente
a lo que podríamos prever nos conduce por un camino de sentido común en el que
descubrimos que la auténtica transformación no es la del personaje principal, el
inocente comerciante que ahora todos repudian, sino la de aquellos que le
rodean: una familia pequeñoburguesa venida a menos que sobrevive del trabajo de
Gregorio, y que acabará deseando deshacerse de su hijo y hermano que, muerto al
fin por inanición, “¡ha reventado!” en palabras de la criada, “salieron los
tres juntos, cosa que no había ocurrido desde hacía meses, y tomaron el tranvía
para ir a respirar el aire libre de las afueras”.
Es cierto que las características principales de cualquier
autor vienen en ocasiones determinadas por los estereotipos que con
posterioridad construyen los críticos, y que eso en buena medida condiciona la
opinión de quienes somos simples lectores, y lo es desde luego que lo kafkiano es uno de los grades paradigmas
de ese proceso formativo de opinión, pero sin lugar a dudas la inquietud, la
intranquilidad, el remordimiento incluso que genera la lectura de ésta pequeña
novela, que tan irremediablemente enlaza esa normalidad de la que hemos hablado
a una situación objetivamente imposible, absurda, supera cualquier juicio
preconcebido.
Como de todas las grandes obras, de La Metamorfosis podemos obtener valiosas recetas de conducta,
interesantes aldabonazos morales que despierten las dormidas conciencias de lo
cotidiano, pero esa es una tarea que ha de tomarse cada lector, si quiere.
jueves, 21 de agosto de 2014
El debate catalán (30)
Hacía dias que no traíamos noticias sobre el dichoso debate, ahí van algunas cosas interesantes:
Un buen artículo de Jordi Carrillo sobre los paralelismos de Cataluñae Italia en cuanto al proceso soberanista,
Volveremos a luchar, a sufrir, y a hacer el ridículo.
Toni Bolaño se atreve a ver el final de la consulta,
La "boutade"
Oneto sobre la consulta y el inesperado caso Pujol
Artur Mas, la batalla de Talamanca y la condena de FT
Un buen artículo de Jordi Carrillo sobre los paralelismos de Cataluñae Italia en cuanto al proceso soberanista,
Volveremos a luchar, a sufrir, y a hacer el ridículo.
Toni Bolaño se atreve a ver el final de la consulta,
La "boutade"
Oneto sobre la consulta y el inesperado caso Pujol
Artur Mas, la batalla de Talamanca y la condena de FT
martes, 29 de julio de 2014
El debate catalán (29)
Un bon article de Francesc Moreno
Otra falacia que cae: Cataluña independiente un Estado mejor
I... ¿Patria o patrimoni?
http:La fortuna de la familia Pujol
¿Quien roba a quien?
Otra falacia que cae: Cataluña independiente un Estado mejor
I... ¿Patria o patrimoni?
http:La fortuna de la familia Pujol
¿Quien roba a quien?
domingo, 27 de julio de 2014
La vida, ese instante...
"Existo sin saberlo y moriré sin quererlo. Soy el intervalo entre lo que soy y lo que no soy, entre el sueño y lo que la vida ha hecho de mí, la medida abstracta y carnal entre cosas que no son nada, siendo yo también nada. Nubes... ¡Qué desasosiego si siento, que desconsuelo si pienso, qué inutilidad si quiero!"
Fernando Pessoa
jueves, 17 de julio de 2014
miércoles, 16 de julio de 2014
Partes de guerra. Ed. de Ignacio Martínez Pisón
Ya
nos hemos referido a la prevención con que siempre conviene mirar al subgénero
de la historia novelada. Efectivamente, no hay mejor manera de penetrar en el intramundo de una determinada época que
a través de buenas novelas, pero si estas no tienen el nivel necesario, también
es la mejor manera de perder el hilo de los acontecimientos tal y como
realmente ocurrieron. Si en vez de novelas hablamos de cuentos, lo mismo pero
aún más peligroso, porque el cuento no es sino la descripción de un hecho de
manera encapsulada, donde muchas palabras pueden faltar pero ninguna ha de sobrar,
y esa una debe ser precisamente la justa, ni más ni menos.
Digo
todo esto para referirme al libro Partes
de guerra, en edición y selección de Ignacio Martínez Pisón (RDA Libros,
2009), publicado como tantos otros al rebufo del setenta aniversario de la
finalización del conflicto, que contiene un total de treinta y cinco cuentos
sobre la guerra civil española, ordenados de manera cronológica no por la
fecha en que fueron escritos sino por los acontecimientos a que se refieren, dentro de los casi tres años que duró aquella.
Es
cierto que el nombre de los autores: Matute, Chaves Nogales, Aldecoa, Delibes,
García Serrano, Manuel Rivas, etc., que firman sus respectivos relatos, debería ser garantía de calidad, aunque
tras su lectura nos parezca que no necesariamente sea así en todos los casos,
sin embargo en su conjunto sí que llega a ofrecer esa cualidad de penetración
en los sentimientos de los personajes y en las más significativas
características de los acontecimientos a que se refiere, y donde lo de menos es
en cual de las dos zonas se sitúan, sino como sus protagonistas sintieron la
llamada a la defensa de sus ideales, o el insoportable “castigo del hambre”, el
miedo paralizante “por la prisión o el fusilamiento”, la angustia ante un
encuentro desafortunado que intenta solventarse con un desesperado “¡Soy de los
vuestros!”, o el desgarrador grito del niño hacia su idolatrado maestro
súbitamente convertido en “traidor y criminal”.
El
miedo, la desolación, el hambre, la traición, el odio,… ingredientes abundantes
en cualquier guerra, aparecen en cada relato en boca de personajes anónimos, de
los que no deciden nada pero lo sufren todo, logrando en muchos casos el íntimo
mimetismo del lector que certifica de esa forma la calidad del texto
.
En
las guerras ya se sabe: “En el casco de la ciudad las bombas de los aviones
hacen carne siempre. Cuando en una camilla llevan a una pobre muy despanzurrada
o a un niño que ya no es más que un revoltijo de trapos y sangre, la
muchedumbre de curiosos se siente estremecida por el horror”. En la medida en
que los textos nos resulten prácticamente indiferentes o por el contrario
consigan hacer brotar un principio de frio sudor en nuestras frentes, el autor
habrá acertado, o no, en el uso de sus instrumentos literarios. En líneas
generales, la elección de cuentos seleccionada por Pisón cumple el fin.
martes, 15 de julio de 2014
domingo, 15 de junio de 2014
Derecho a decidir
En
referencia al libro de Ortega España
Invertebrada, quien fuera posiblemente su mejor discípulo, el también
filósofo Julián Marías, expone en España
inteligible. Razón histórica de las Españas, dos aciertos de interpretación:
“el primero, su visión de la formación de la sociedad española en sentido
pleno, nacional, como un sistema de incorporaciones;
el segundo, señalar como máximo peligro, contrario y siempre acechante, el particularismo”. Particularismo no
significa diversificación: para que entre un grupo de objetos pueda darse la
diversidad es premisa imprescindible la existencia del propio grupo. El término
particularismo va más por el de individualismo, en el sentido de obrar sin atender
a las normas comunes, a los parámetros de pensamiento, sentimiento y gobernanza
que ese grupo se ha dado.
El
plural Españas o las referencias a
las nacionalidades españolas, como en el siglo XIX comenzó a denominarlas Pi i Margall, han hecho fortuna
más allá de la historiografía nacional hasta el punto de ser recogidas por la
propia Constitución del setenta y ocho al reconocer en su artículo segundo el
derecho a la autonomía de las “nacionalidades y regiones”. Es normal que así
sea, porque la historia de España no es sino la historia de la suma de los
nuevos reinos que fueron forjándose en el periodo de la Reconquista, a lo largo
de la Edad Media. Esa misma historia nos muestra en su vertiente política
uniones pacíficas, conflictos, guerras de origen dinástico, victorias y
derrotas mutuas, etc., y en las económicas, sociales o culturales, pues algo
similar: proyectos comunes, flujos migratorios y de capitales, auges y
declives, prosperidad y hambrunas, generaciones literarias nacionales junto con
otras regionales,… en fin, lo normal en cualquier proceso de formación de un
Estado como no en difícil comprobar si damos un vistazo a la historia comparada
de Europa, porque, tengámoslo claro, nosotros no somos ninguna excepción ni
padecemos ningún tipo de maldición bíblica que nos esté determinando desde el
origen de los tiempos. En cualquier caso y siguiendo con Marías: “No se olvide
que los reinos españoles se mezclan e interpretan de tal forma, que cualquier
intento de separación tajante es una falsificación”.
En
estas estamos cuando en una región, o nacionalidad, o autonomía, como queramos
llamarle, básica en la configuración histórica de España como es Cataluña, está
en pleno auge en medios nacionalistas la reclamación del “derecho a decidir”,
en concreto, del derecho única y exclusivamente de los catalanes a decidir si
quieren o no seguir perteneciendo a España, con todo lo que esto lleva consigo.
En opinión de Fernando Savater , “El derecho a decidir que reclaman
los nacionalistas es en realidad el derecho a exigir que los demás no
intervengan en las decisiones sobre lo que consideran territorio exclusivamente
propio…. Se pide decidir sobre si los catalanes quieren seguir siendo
españoles, pero se prohíbe al resto de los españoles decidir sobre si quieren
seguir siendo catalanes… como legítimamente lo son ahora”, al final lo que
estamos discutiendo es si una parte del todo está suficientemente legitimada para
romper ese conjunto sin que el resto pueda opinar.
Cuando
hablamos en éstos términos puede parecer que lo que se ventila son cuestiones
inmateriales, etéreas, áreas únicamente de sentimientos o construcciones
teóricas difícilmente interpretables, pero no es así, porque junto a éstas, que
también, lo que tenemos delante son intereses concretos, y respecto a ellos, si
los demás españoles tenemos o no capacidad de decisión en cuestiones que nos
afectan muy directamente porque se refieren a las cosas de comer. Podríamos
citar infinidad de ejemplos pero nos quedaremos solo con tres: el corredor
mediterráneo, la red de trenes de alta velocidad y la red europea de
gaseoductos, todas ellas diseñadas desde un punto de vista del conjunto de la Nación
y que invariablemente circulan por territorio catalán y no, como podría haber
sido posible, por tierras aragonesas. Suponiendo una hipotética consulta y
decisión por parte de los catalanes en el sentido de independizarse de España
formando un Estado separado, y teniendo en cuenta que ello conllevaría el
establecimiento de restricciones al tráfico por su territorio y en cualquier
caso dependencia a la voluntad de su gobierno, ¿no tenemos derecho los
valencianos, murcianos o andaluces a opinar sobre algo que tan directamente
afectaría a nuestra economía?, ¿en base a qué derecho constitucional o
consuetudinario Cataluña puede limitar nuestra capacidad de decisión en asuntos
que nos son vitales?, ¿por qué hemos de confiar nuestros intereses en los
mismos que día sí día también, han estado enarbolando la insultante pancarta
del “Espanya ens roba”?
La
Europa actual es fruto de una profunda reflexión surgida sobre los rescoldos
aún calientes de la Segunda Guerra Mundial: en demasiadas ocasiones las guerras
y los conflictos entre las naciones europeas han asolado pueblos y haciendas; visto
que la supremacía política de unas sobre las otras es temporal porque el final
el ciclo vuelve a empezar atizado por el fantasma de los viejos agravios,
cedamos de una vez por todas soberanía nacional a un nuevo ente común, la
Europa política unida, de manera que las diferencias se resuelvan alrededor de
una mesa en que todos opinen y cuyas decisiones a todos afecten. Se trataba de
reconocer cada uno en su propia nación aquello que Ortega argumentaba para la
suya: “España es el problema, Europa la solución”. Desde entonces, cada vez que
una parte de ese todo ha perdido soberanía, ha sido por la trasferencia
efectuada a la Europa unida y nunca al revés, el todo ha condicionado a la
parte, nunca la parte al todo, convirtiéndose dicha estrategia en garantía de
paz y prosperidad, más allá de los pesimismos puntuales que puedan darse.
Si
diésemos por buena la petición del nacionalismo catalán sobre su particular
“derecho a decidir”, estaríamos desandando el camino recorrido con tantísimo
esfuerzo desde la década de los cuarenta, y abriendo unos frentes que tanto ha
costado cerrar. Ese peculiar “derecho a decidir” no es, como intentan
convencernos, una manifestación democrática, sino bien al contrario, una
traición al sistema jurídico y político sobre los que se asienta la democracia
europea. Reclamar ese privativo derecho de decidir de unos sobre los demás, en
el justo momento en que a una parte le interese, y contraponiendo esa decisión a
otras anteriores adoptadas democráticamente y que se han plasmado en todo un
cuerpo jurídico, no es sino una pueril manera de intentar romper el sistema a
través del más rampante de los populismos.
miércoles, 7 de mayo de 2014
domingo, 27 de abril de 2014
El hereje, de Miguel Delibes
No vamos muy desencaminados si decimos que El hereje, publicada en 1998, en una de
las mejores novelas de Miguel Delibes (Valladolid, 1920-2010). Delibes es el
prototipo, si se me permite la expresión, de escritor rural, en el sentido de indagador
y descubridor del alma de las gentes de los pueblos, principalmente de su
Castilla la Vieja (que rotunda y entrañable denominación). Títulos como La sombra del ciprés es alargada, Cinco horas con Mario con excelente recuerdo
de Lola Herrera en el escenario, o Los
Santos inocentes, son magníficas pruebas de ello.
Delibes utiliza una prosa cuidada con un continuo rescate del
más rico vocabulario: sardón de quejido, acémilas, cogujadas, entrizar el
rebaño, rijoso y putañero,… auténticas
joyas del diccionario con las que construye un texto realista y sobrio a través
del que desmenuza el ser y el sentir de personajes corrientes capaces de
alcanzar el hito del protagonismo.
En El hereje se recrea
la historia del foco luterano descubierto en la década de 1550 en Valladolid y
que acabará con el auto de fe celebrado en la plaza mayor de esa ciudad el día
21 de mayo de 1559, en el que algunos de los condenados por la Inquisición,
entre ellos el propio protagonista de la novela, serán quemados vivos en la
hoguera, aunque realmente esto solo se produjo en un caso. Recordemos que con
la fijación en la puerta de la iglesia de Wittenberg de las noventa y seis
tesis contra las indulgencias por parte de Lutero, se iniciaba un decisivo
cisma en la Iglesia Católica y que en España, “martillo de herejes, luz de Trento,
espada de Roma, cuna de san Ignacio” en palabras de Menéndez Pelayo, se llega a
capitalizar una Contrarreforma religiosa con el favor de Carlos V y su hijo Felipe
II, y bajo la presión de una Inquisición que en aquel momento alcanza la cima
de su intransigencia.
Miembros de la aristocracia y del clero como Agustín de
Cazalla, capellán de la corte, Carlos de Seso o fray Domingo de Rojas, fueron
algunos de los que formaron un conventículo que podría haber derivado en una
secta organizada si no se hubiese llevado a cabo esta auténtica caza de herejes
con la que se pretendía una acción ejemplarizante, y para la que el estamento
inquisitorial logró amplios poderes de Roma.
Con estos personajes históricos y otros inventados son con
los que Delibes nos muestra una minuciosa fotografía de la España de mediados
del XVI y de sus tensiones religiosas y sociales, elevados asuntos que con su
maestría deposita en la cotidianeidad de simples comerciantes, curas o pastores
y labrantines del Páramo.
jueves, 24 de abril de 2014
El debate catalán (27)
Es presenta a Barcelona Sociedad Civil Catalana, amb un gran exit de participaciò:
Sociedad Civil Catalana llena en su presentacion.
Josep Rosinol: no podemos dejar el relato de lo que pasa en Cataluña en manos del secesionismo.
Sociedad Civil Catalana se presenta como el antídoto a la secesión.
Nuevos actos convocados por Sociedad Civil Catalana
Sociedad Civil Catalana llena en su presentacion.
Josep Rosinol: no podemos dejar el relato de lo que pasa en Cataluña en manos del secesionismo.
Sociedad Civil Catalana se presenta como el antídoto a la secesión.
Nuevos actos convocados por Sociedad Civil Catalana
martes, 15 de abril de 2014
Xavier Casp
Espere tornar prompte a unes sèries, com la de Casp, que estan aparcades, però hui hi ha una bona noticia que podeu llegir açí:
La Opera Maror al Palau
Opera valenciana
La Opera Maror al Palau
Opera valenciana
El debate catalán (26)
No hi ha pitjor sord que el que no vol sentir.
Diu la Generalitat Catalana:
Los asesores de Mas aseguran que la UE no aplicaria la ley.
Les contesta la UE:
http:/La Comision Europea ya ha advertido cuatro veces de forma oficial.
Algú a de pensar que total, una mentida mes...
Diu la Generalitat Catalana:
Los asesores de Mas aseguran que la UE no aplicaria la ley.
Les contesta la UE:
http:/La Comision Europea ya ha advertido cuatro veces de forma oficial.
Algú a de pensar que total, una mentida mes...
domingo, 13 de abril de 2014
El debate catalán (25)
Una entrevista amb Albert Boadella, que ens pot obrir els ulls als valencians en alguns aspectes:
Albert Boadella: El nacionalismo se ha convertido en una religión laica.
I un bon article de José Rosiñol:
http://blogs.periodistadigital.La razón de estado nacionalista: pensamiento único, multipartito único
Albert Boadella: El nacionalismo se ha convertido en una religión laica.
I un bon article de José Rosiñol:
http://blogs.periodistadigital.La razón de estado nacionalista: pensamiento único, multipartito único
lunes, 7 de abril de 2014
El debate catalán (24)
Se presenta en Barcelona presenta una agrupación en contra de la independencia:
Societat civil catalana
Un artículo de Pablo Heerdt
La Cataluna orwelliana: Lenguaje, ideas y nacionalismo
Societat civil catalana
Un artículo de Pablo Heerdt
La Cataluna orwelliana: Lenguaje, ideas y nacionalismo
domingo, 6 de abril de 2014
Volver a los clásicos
Hay
autores, y libros, que siempre hay que tener a mano. Acuciados por las
novedades de escritores contemporáneos y sobre todo por los superventas (best sellers para los ingleses) que las
editoriales anuncian a bombo y platillo, podemos estar dejando en los anaqueles
de nuestras bibliotecas o en los estantes de la sección de libros de bolsillo
de las librerías, auténticas joyas que no nos podemos perder.
Creo
que en parte el mal nos viene desde el bachillerato: obligados a estudiar a
Góngora, Quevedo, o a leer un interminable Quijote, una vez aprobados los
exámenes parece como que aquello podemos olvidarlo. Nuestra mejor literatura se
convierte así en una prueba más que hay que superar y una vez logrado,
descansamos no volviendo a ella.
Es
una lástima que quizás la falta de un buen maestro no nos diese en su momento
las cualidades suficientes para saborear los versos de Fuente Ovejuna, o la
emocionada filosofía de las coplas de Manrique, o los lances heroico-amorosos
del Tirant lo Blanc.
Hay
que volver a los clásicos, sumergirnos en el mundo realista de Galdós, atreverse
de nuevo con una lectura plácida del famoso hidalgo de La Mancha, subirse a los
líricos lomos de Platero, sentir en fin, el profundo placer de la lectura antigua.
domingo, 30 de marzo de 2014
El debate catalán (23)
Al final d'una vesprada de lectura, he trobat este article del sempre ponderat José Luis Villacañas.
domingo, 23 de marzo de 2014
SUAREZ
La
noticia del día, como no podía ser de otra manera, es la muerte de Adolfo
Suarez. Las televisiones, las radios, los digitales, y mañana los periódicos de
papel hablan y hablarán larga y tendidamente del personaje y de su época, de
sus amigos, de sus adversarios, de las anécdotas y de las circunstancias
vitales normalmente difíciles y tardíamente reconocidas por las que tuvo que
transitar, etc.
No
pretenden estas líneas apuntar reseñas biográficas que sobradamente podemos
encontrar en los medios, pero sí compartir con vosotros un par de reflexiones
al hilo de cosas que se han dicho en los especiales de ésta misma tarde.
Apuntaba
la periodista Carmen Álvarez de Toledo, muy vinculada a Suarez en la época de
la Transición, el triste efecto que le producía contemplar hoy loas y lagrimas
de personas que en su momento le hicieron mucho daño. Bueno, como alguien le ha
contestado, es lo que tenemos los españoles, llegada la hora del no retorno sabemos
enterrar muy bien a nuestros muertos. No creo que sea pecado solamente nuestro,
pero desde luego aquí campa a sus anchas.
La
muerte del primer Presidente de nuestra democracia está sirviendo por otra parte
para hablar de la Transición, así con mayúsculas, porque difícilmente hoy
oiremos las consignas en su contra con las que cotidianamente nos saludan toda
una caterva de cómodos pseudorevolucionarios que se lo encontraron todo hecho y
ahora pretenden sentar cátedra sobre la ignorancia de quienes la hicieron
posible. No nos engañemos, por muy progres que parezcan no se trata más que de
una versión como otra cualquiera de salvapatrias dispuestos en todo momento a
actuar por nosotros. Ni caso.
Quizá
el mayor merecimiento de Suarez es haber logrado transitar, y convencer para
que otros muchos le acompañasen, desde el centro de poder del régimen de Franco
en que se encontraba, hasta la actual democracia liberal, asumiendo principios
fundamentales como son la propia democracia, la libertad, el respeto al adversario
o, de una manera desacomplejada, la unidad de España, y entendiendo que todos ellos eran piezas de un mismo
edificio que se complementaban a sí mismas. Dicen que en pleno proceso
constituyente le preguntaba reiteradamente a su ministro de la Presidencia José Manuel Otero Novas por la marcha de los
trabajos de la llamada Carta Magna, y si lo de la unidad de España estaba
claro, -Tranquilo Presidente, dicen que le contestaba, está clarísimo en el articulado. Era
evidente que por aquel entonces nadie contaba con la deslealtad de los
nacionalistas.
Uno
de sus mayores y más furibundos adversarios en aquellos momentos fue Alfonso
Guerra, hoy ha hablado extraordinariamente bien de él y a la vez ha apuntado un
hecho fundamental para que la empresa emprendida entonces llegase a buen fin:
participaron las mejores cabezas del país. La cosa hoy, hay que reconocerlo, es
distinta, y quitando evidentes excepciones que las hay en todos los partidos, en estos momentos en política hay muchas cabezas que son manifiestamente mejorables, y quizás sea
así porque la manera de subir peldaños en la escalera del poder que manejan esos
mismos partidos al final acaba por expulsar a los mejores. ¡Cuánto tendríamos
que reflexionar sobre esto!
Permitidme
para acabar una mención muy cercana, de nuestro mismo pueblo. He recordado esta
tarde una foto en la que aparece Adolfo Suarez y quien fue el segundo alcalde
democrático en Beneixama, Juan Sarrió. Dos hombres unidos en su momento por sus
ideales y finalmente por una penosa enfermedad común. En honor a ellos, y a
cuantos como ellos trabajaron para que en nuestra Nación y en nuestro pueblo
viviésemos en paz y libertad, vale la pena reconocer el esfuerzo común
realizado hasta llegar a donde ahora estamos, y tener la suficiente serenidad y
firmeza ante los que frívolamente hablan de “romper el sistema”. No permitamos
que nadie nos amargue la vida.
miércoles, 5 de marzo de 2014
El debate catalán (22)
Los argumentos históricos a la ofensiva en contra del secesionismo:
Toca hacer historia (I): la avenida del General Batet
... y consejos desde Escocia:
Salmond: Hemos alcanzado un proceso acordado y esto hace que los casos (catalán y escocés) sean diferentes
Y un breve de Arcadi Espada también sobre Escocia:
Escocia dirá no por razones sentimentales
Toca hacer historia (I): la avenida del General Batet
... y consejos desde Escocia:
Salmond: Hemos alcanzado un proceso acordado y esto hace que los casos (catalán y escocés) sean diferentes
Y un breve de Arcadi Espada también sobre Escocia:
Escocia dirá no por razones sentimentales
jueves, 27 de febrero de 2014
El debate catalán (21)
Boadella siempre lúcido:
"Hay dos generaciones en Cataluña educadas en el odio a todo lo español"
... y el Príncipe Felipe tres días en Cataluña
El Príncipe habló sin concesiones, de Toni Bolaño
"Hay dos generaciones en Cataluña educadas en el odio a todo lo español"
... y el Príncipe Felipe tres días en Cataluña
El Príncipe habló sin concesiones, de Toni Bolaño
viernes, 21 de febrero de 2014
El debate catalán (20)
El debate sigue, entre lo material y lo espiritual...
La propia Generalitat alerta de un posible "corralito" en caso de secesión
"Si ser catalán es una religión, apostato"
"El misterio de la increiblemente menguante tajada catalana"
La propia Generalitat alerta de un posible "corralito" en caso de secesión
"Si ser catalán es una religión, apostato"
"El misterio de la increiblemente menguante tajada catalana"
domingo, 16 de febrero de 2014
XAVIER CASP (V)
Ja hem dit
que a l'any 1943 Casp publica el seu poemari Volar… , i al seguent crea,
amb el seu amic Miquel Adlert Noguerol, l'Editorial Torre, en la que publicaran
autors com Emili Beüt, Salvador Verdeguer, Enric Valor, Joan Valls, Joan
Fuster, Vicent Andrés Estelles o Maria Beneyto entre altres.
Que en
plena postguerra poguera aparéixer una revista completament en valencià
s'explica per diverses raons, com la presencia protectora d'algú tant respectat
com Adlert, del pare Bertran o inclús perquè mesos després entrara Joan Fuster,
que durant 1940 i 1941 fou assessor de cultura de los organitzacions juvenils
de Falange i cap de premsa i propaganda del SEU a Sueca, càrrecs que renovà
fins a finals de la dècada dels 60 (dades per cert, que no solen apareixen en
moltes “biografies fusterianes”).
MANIA
Tinc la mania
de dur la vista cap a terra.
Sembla una greu misantropía
que se m’aferra.
La terra eixuta,
terra aplanada de sendera,
em diu la dèria absoluta
d’ésser sincera.
Ella, suau,
es va oferir a un peu
benigne,
i els peus, després, li han
fet esclaue
el millor signe…
(Sempre la clara
concepció que no s’abreuja
pren un plural que la fa rara
fins que la greuja!)
…i, passa a passa,
rep la supèrbia feixuga
del que essent poc es creu ja
massa…
ombra d’arruga!
Res no medita
com eixa terra en sacrifici.
es vital ànsia finita
en pur inici!
Ella i jo, pobres,
tenim bons somnis sense meta
quallats al dur mortes obres
quasi d’asceta.
Jo sóc mutisme
I ella veu ferma com carn
bruna;
però no hi ha un paral.lelisme
de sol i lluna?
I no té joies
la nostra fòssil petulancia…!
Té el marge tou margaridoies
cantant prestància;
té tendre nèixer
d’inútil herba en innocència
que, humil, li ensenya el bon
conèixer
a la ciència…
Però ni el savi
no sap que el marge en les
senderes
és la carícia d’un llavi
a les dents feres.
I jo voldría
saber només tal ignorància.
Però ja tinc la greu mania
de la importancia…!
L’ànima
és veritat.
Què
importa la mentida!
De Volar… (1943)
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