domingo, 15 de enero de 2012

No hay derecho


Estamos viendo estos días la adopción de durísimas medidas económicas por parte de los gobiernos, nacional y autonómico, que sin lugar a dudas nos afectarán en nuestra vida cotidiana. 

Creo que todas esas acciones son completamente necesarias y deberían haberse tomado antes; si el anterior ejecutivo no hubiese negado la crisis durante tanto tiempo y después no hubiese intentado minimizar sus efectos en la típica actitud buenista que tan desastrosos efectos ha ocasionado, ahora los ajustes no serían ni tan urgentes no tan duros. También debían de haber actuado otras administraciones, la local y la autonómica en particular, que tampoco lo hicieron con la debida determinación y rapidez. Ahora todo son lamentaciones, pero a pesar de todo, hemos de convencernos que algo hay que hacer, y cuanto antes, mejor.

Curiosamente de manera paralela, estamos asistiendo a una serie de juicios y a la aparición de noticias que ponen en entredicho la ética y la diligencia con que algunos de nuestros dirigentes políticos han actuado durante estos felices años. Cuando escuchamos todas estas historias, cuando los periódicos nos ofrecen detalles vergonzosos de conversaciones y de actos de aquellos a los que encargamos en las sucesivas elecciones la gestión de los asuntos públicos, no podemos más que pensar que no hay derecho. 

Hacen falta ajustes, deberemos pagar más impuestos, no podremos disfrutar con tanta facilidad de los beneficios sociales a los que nos habíamos acostumbrado, es así y hay que asumirlo, pero no hay derecho que quienes dispusieron de los recursos públicos de forma ilícita, se vayan ahora de rositas esperando que el simple paso del tiempo borre el recuerdo de sus desmanes.

Estoy cada vez más convencido de la importancia de la libertad individual, incluso por encima de la seguridad pública, para conseguir una sociedad mejor, pero junto a ella es necesario que funcione un estricto código de responsabilidades: cada cual es libre de actuar, pero asumiendo las responsabilidades de lo que hace. 

Confortará a quienes tengamos que hacer los sacrificios, que seremos la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país, ver que aquellos políticos que faltaron a su deber, los gestores de la cajas de ahorros que las arruinaron, quienes se acostumbraron a vivir tan ricamente des maná de subvenciones injustificadas, asumen sus responsabilidades.